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sexualidad durante la tercera edadLa sexualidad durante la tercera edad no sólo no se acepta en nuestra sociedad, sino que tampoco se habla de ello. Sin embargo, hay que dejar claro que no hay edad en la que se eche el cierre a la sexualidad. Los impulsos y los pensamientos siempre se mantienen. Debido a la mayor longevidad y calidad de vida de los ancianos, ha aumentado el número de personas mayores que buscan tratamiento para las disfunciones sexuales que pueden padecer. Los datos definen claramente qué es lo que ocurre: más de la mitad de hombres de 90 años sigue teniendo intereses sexuales, aunque sólo una proporción muy pequeña mantienen relaciones. La actividad física, el optimismo, el apoyo de las personas cercanas y las relaciones afectivas estables son importantes a la hora de desarrollar la capacidad sexual. Y en ésta, como en todas las etapas de la vida, no debe limitarse a las relaciones estrictamente genitales. Para disfrutar de una buena sexualidad a una edad avanzada es importante que la conducta sexual se mantenga y, para ello, tiene que haber una buena adaptación a los cambios fisiológicos relacionados con los años, disponer de una pareja y sentirse amados.

Recomendaciones para una buena conducta sexual

Lo más importante es conocer los cambios que se experimentan en la respuesta sexual relacionados con la edad y no con la disfunción: saber que el espaciamiento entre las erecciones es completamente normal. La preocupación excesiva puede provocar ansiedad: si se piensa que otra vez va ocurrir, al final se acaba fallando de verdad. Por eso, es necesario comentar los cambios que se pueden producir con el médico, y si se está tomando algún tratamiento farmacológico, conocer sus cuáles pueden ser sus efectos secundarios.

Los cambios a tener en cuenta

Los cambios anatómicos y fisiológicos que sufre cualquier persona con el paso de los años afectan a su función sexual, y siempre deben diferenciarse de los producidos por otras enfermedades. Pero, los cambios en la fisiología sexual no se presentan de una manera brusca, aunque, muchas veces, si esto se desconoce, pueden provocar una respuesta de ansiedad. Con los años, el mecanismo de la erección necesita más tiempo. El periodo que se denomina refractario, tras la erección, puede llegar a durar horas e incluso de días. La eyaculación es también menos intensa. Todos estos cambios se relacionan con la disminución en la producción de testosterona, así como con otras causas hormonales y vasculares. Problemas vasculares, trastornos neurológicos y otras enfermedades pueden provocar una disfunción eréctil. La depresión, la ansiedad, el uso de determinados fármacos, ansiolíticos, antidepresivos, antihipertensivos y, sobre todo, la polimedicación, pueden producir también alteraciones en la respuesta sexual de cualquier persona.

Algunos consejos para el sexo en la tercera edad

Una vida sexual activa proporciona mayor calidad de vida. Hay que tener presente que la disfunción sexual puede ser debida a distintas causas: fisiológicas, médicas, psicológicas. Es importante que los profesionales sanitarios consideren las relaciones sexuales en la tercera edad como una parte integral de la salud en el anciano. La sensibilización social y la información son básicas para que no se den actitudes que menosprecien las conductas sexuales en las personas mayores. En este sentido, en las residencias de ancianos, éstos deben contar con la privacidad suficiente y, si lo desean, mantener su vida en pareja.