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relaciones destructivasHay relaciones destructivas y tormentosas que atrapan y absorben hasta el punto de que no se puede ver una salida. La pareja se ve inmersa en peleas constantes y crisis permanentes.

Lo que no debes olvidar

  • Debes decidir qué es lo que realmente quieres hacer. A veces, la perspectiva temporal nos ayuda. Por ejemplo, pensar en cómo será tu vida con él dentro de cinco años. ¿Qué harás para complacerle? ¿A qué otras cosas estás dispuesta a renunciar?
  • Te paralizas porque tienes miedo a no volver a sentir el amor, a la perdida afectiva, pero es preferible el dolor a que no te quieran. A estas situaciones se suele llegar después de estados de ansiedad e inseguridad. Estamos atrapados porque queremos la aprobación y, sobre todo, porque no sabemos lo que va a pasar. No esperes que él o ella cambié, pero tú sí puedes hacerlo desde ahora mismo, porque debes tenerte un gran amor y porque tienes el derecho a que te amen.

Cosas que ayudan en las relaciones destructivas

  • Igual que cuando sufres una gripe necesitas cuidados, también los precisas ahora. Por ejemplo, vuelve tus ojos hacia ti; permanece algún tiempo a solas; disfruta con cosas pequeñas; mira tus fotos más significativas; haz cosas placenteras pensando en ti; escucha tu música preferida; da paseos y mímate. 
  • Detén tu pensamiento cada vez que te des cuenta de que estás pensando en él y en lo último que te hizo. Si sientes ganas de hablar con él, lo mejor es que descargues la adrenalina haciendo otra cosa, como correr, andar o montar en bicicleta. El pensamiento continuará ahí, pero te vas a sentir más calmada porque, por lo menos, estarás haciendo algo. Ir superando el dolor nos da sensación de confianza. 
  • Aléjate, aunque sólo sea unos días, con esa amiga que hace tiempo que no ves, o con alguien que pueda escucharte Quizás no soluciones nada, pero vas a ver la situación con perspectiva, desde lejos, y eso siempre ayuda. 
  • Si te llama, coméntale que necesitas unos días para ti misma. No recurras a la tristeza ni al enfado y repítele de forma calmada tu mensaje.

No puedo acabar con mi relación destructiva 

Mantengo una relación con mi pareja llena de crisis y de chantajes emocionales que, poco a poco, me he ido alejando de los que más me quieren. He intentado romper está historia, pero me resulta imposible. A veces las crisis son el carburante y tenemos encuentros pasionales, pero, al poco tiempo, vuelven a surgir las disputas, la falta de respeto y los celos. No sé qué hacer. Es cierto que le intento agradar, que he renunciado a lo que más me importaba, pero siento que se aleja de mí, que ya no le atraigo tanto, aunque sólo con saber que está cerca, todo mi cuerpo se conmueve. Sé que tengo que cortar esta relación, pero me siento incapaz.‘ P. F., Madrid

Las relaciones tormentosas, a las que tú haces referencia en tu carta, provocan el sufrimiento porque se busca desesperadamente la aceptación del otro, que nos quieran de forma inmediata.

Uno siempre da, mientras que el otro no lo hace. Así, el equilibrio nunca se alcanza, aunque es lo único que se desea. En estas relaciones, la realidad, el día a día, suele estar llena de constantes crisis y encontronazos entre los dos miembros de la pareja. Pero, aún así, parece que estás enamorada. Creo que en tu situación podría encajar muy bien aquella frase que dice: ‘Quiero que me quieran, aunque me quieran mal’.

En las relaciones destructivas como es tu caso, la autoestima está lesionada y te sientes criticada por tu compañero. Pero lo malo es que asumes sus mensajes negativos, que te crean grandes dosis de culpabilidad.

Es como si persiguieses una nota de aprobado y sólo llegases al 4,5. La insatisfacción viene porque siempre hay algo que no has hecho, algo que falta entre vosotros, aunque no sea del todo verdad, y tú acabas culpabilizándote siempre por ello.

El estado de alerta te acompaña y, al no encontrar la salida adecuada, te encierras en ese sentimiento de impotencia. Por ello, repites una y otra vez los mismos conflictos. Es necesario que analices las situaciones que te atrapan para intentar no caer en ellas.

Es importante reconocer aquello que te daña. Te sientes confundida porque el sexo puede ser apasionado pero también puede ser inexistente. Él parece preocuparse de tu placer, pero a veces actúa como si no existieras.

Nunca sabes lo que va a pasar y los planes cambian según su conveniencia. Además, si le pides explicaciones, se sentirá ofendido. Busca pistas en su comportamiento para remediar esta situación.