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Las personas con sentido del humor y capaces de reírse de uno mismo conocen mejor sus limitaciones, las aceptan, no anhelan el reconocimiento de los demás y liberan tensiones.

Manejar el sentido del humor

reirse de uno mismoJamás pertenecería a un club que me admitiera como socio“, dijo Groucho Marx para rechazar la invitación de una asociación. Pocas veces habremos oído más ingenio para formular una negativa.

La capacidad para reírse de uno mismo es el mayor signo de inteligencia emocional, pues permite expresar los afectos que a uno le parecen inconfesables sin dañar al otro. Se liberan todo tipo de emociones de una forma cortés y creativa.

Es la mejor válvula de escape para decir lo que no nos gusta, para escapar de lo que no queremos o para responder a una agresión que nos han hecho.

¿Cómo manejamos el sentido del humor? Si pensamos en ello, descubriremos cosas que ignorábamos sobre nosotros mismos y quizá después apreciemos más las virtudes de este magnífico calmante psicológico.

El humor es un síntoma que muestra un alto grado de salud mental, porque se produce cuando la persona ha aprendido a reírse de sí misma y a expresar lo que desea bajo una fórmula aceptable.

La primera condición significa que se trata de un individuo que se conoce y se acepta con sus limitaciones y carencias; se estima, pero no es narcisista; se quiere, pero no es prepotente ni engreída.

Cuando a uno no le importa reírse de sí mismo es porque no depende de la opinión de los otros, ni pide continuamente reconocimiento porque sabe reconocerse y está feliz con lo que ha descubierto.

La segunda condición que cumple el propietario de un buen sentido del humor es la de decir lo que realmente quiere envuelto en una fórmula, por lo general verbal, que no produce daño y que libera emociones acompañadas de una de las mejores medicinas para el psiquismo: la risa.

El aparato psíquico esta compuesto, según la teoría psicoanalítica, por tres instancias claras: el ‘ello’, el mundo de los instintos y pulsiones; el ‘yo’, la parte de la identidad consciente que el sujeto reconoce; y el ‘superyo’, una serie de normas morales que hemos interiorizado desde la infancia y por la que nos regimos de adultos y calificamos nuestros deseos y nuestras acciones.

Palabras de Freud

Freud decía que la situación psíquica de la depresión se parece a la del humor, aunque con una diferencia determinante, mientras que en la primera el ‘superyo’ nos castiga por nuestros deseos y se vuelve contra nosotros, en la segunda nos protege y nos ayuda a liberar todas nuestras tensiones.

El psiquismo en esta situación ha alcanzado un punto de madurez saludable. De esta manera, una persona que goza de un buen sentido del humor disfrutará también de las siguientes características:

  • Autoestima. Provoca un optimismo que aumenta la sensación de sentirse bien con uno mismo, especialmente cuando somos capaces de dar a las cosas la importancia que realmente tienen.
  • Capacidad para liberarse de sentimientos molestos. En situaciones tensas o difíciles, el humor es el mejor mecanismo para ser sincero y decir lo que se piensa sin miedos ni temores.
  • Capacidad para disfrutar de la vida. Desdramatizar los conflictos aumenta la estabilidad emocional. Matizar los problemas y aliviar las tensiones convierte al humor en uno de los mejores instrumentos psíquicos para encontrarse realmente bien.

Los beneficios del buen humor y la capacidad de reírse de nuestra persona

Algunos de los aspectos saludables que tiene la práctica del sentido del humor y la capacidad de reírse de uno mismo dentro del ámbito de la psicología son:

  • Aumenta el autoconocimiento. Las personas que se ríen de sí mismas son aquellas que se conocen bien, se aceptan como son y no tienen miedo a que otras lo sepan.
  • Facilita la comunicación. Permite expresar ideas que nos parecían inconfesables, lo que contribuye a la descarga de emociones que nos dañan.
  • Tiene valor pedagógico. Cualquier información o conocimiento se acepta mejor si va acompañado con dosis de humor. Los buenos profesores lo saben.
  • Es una defensa contra la adversidad. Puede utilizarse como un mecanismo para devolver una ofensa o para salir airoso de una situación difícil. Incluso puede interpretarse como signo de inteligencia.
  • Es la mejor medicina contra el estrés. Es bueno ver el lado divertido de lo que nos ocurre.

Cómo reírse de uno mismo, una asignatura pendiente

  • El humorismo nace de la humildad y de la modestia, pues sólo desde ahí puede uno reírse de sí mismo y sólo desde la modestia puede reconocer sus fallos y aceptarlos. El humor no se puede desarrollar con facilidad en alguien que es muy narcisista ni en quien tiene mucho miedo a sus impulsos y carencias. Tampoco en las personas dominadas por un carácter rígido e intolerante.
  • El humor es uno de los mejores analgésicos contra el dolor y los conflictos que nos encontramos en la vida.
  • El sentido del humor se aprende desde la infancia. Así, los padres que saben relativizar los contratiempos transmiten a sus hijos más instrumentos para defenderse de la adversidad, que aquellos otros que buscan enseguida a los culpables de los conflictos porque se angustian ante las dificultades.
  • Piensa: ¿cómo se encuentra en la actualidad tu sentido del humor? ¿Cuánto tiempo hace que no te ríes?