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regimen gananciales casarseLa famosa frase de ‘hasta que la muerte nos separe’ parece ya cosa del pasado. En el momento de casarse hay que tener muy claro lo que puede suponernos al bolsillo la ruptura de la pareja.

Contraer matrimonio supone tener que elegir qué relaciones económicas se quieren mantener con la otra persona. Por eso, es importante conocer antes las implicaciones de los dos regímenes principales.

  • El régimen de gananciales es el que se establece con carácter supletorio -es decir, a menos que se decida otra cosa- en España, con excepción de Cataluña, Baleares, Aragón y buena parte de Vizcaya.
  • No todo es común. En este régimen, hay bienes privativos de cada cónyuge. Son fundamentalmente los que poseía antes del matrimonio, los adquiridos por herencia o donación, los enseres personales y el instrumental profesional.
  • Bienes gananciales. Son todos los adquiridos durante el matrimonio, con excepción de los privativos. Es decir, ingresos por trabajo, rentas o intereses producidos por otros bienes, todo lo comprado con dinero común -aunque se ponga a nombre de uno de los cónyuges- y empresas fundadas durante el matrimonio.
  • Ventajas e inconvenientes. El régimen de gananciales sirve para proteger al cónyuge más débil económicamente, algo recomendable cuando no trabajan ambos. El problema más grave es que, en caso de quiebra empresarial de uno de ellos, puede verse afectado el patrimonio común.
  • Separación de bienes. Cada cónyuge posee sus propios bienes, con independencia de que hayan sido adquiridos antes o después del matrimonio. Puede ser recomendable cuando uno de ellos realiza una actividad empresarial y se quiere poner a salvo el patrimonio común. También ofrece menos problemas si se plantea la separación.