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reducir consumo de dulces¿Por qué nos atracamos a chocolate, pastelitos o helado? Diferentes estudios intentan explicar la razón por la que, especialmente las mujeres, cuando se sienten deprimidas acuden a los dulces para olvidar sus penas. En este artículo descubrirás algunos trucos para dosificar la ingestión de alimentos con azúcar.

La solución no es evitarlos al 100%. Nuestro cuerpo necesita dulces porque aportan azúcar y, sólo desde el punto de vista físico, la glucosa es esencial para el buen funcionamiento de nuestro organismo. Además, psicológicamente, consigue tranquilizarnos, subirnos el ánimo y nos aportan una buena dosis de energía cuando estamos un poco decaídos.

Esto parece ser la causa principal que podría explicar por qué acudimos a los dulces como una terapia personal en los momentos de depresión, ansiedad, aburrimiento o soledad. Atiborrarnos de galletas, turrón, bombones, pasteles o helados se convierte en todo un vicio cuando nos sentimos un poco abatidos. Pero, además, algunos estudios demuestran que en el caso de las mujeres existe una explicación fisiológica que podría demostrar esta dependencia.

Según un estudio realizado por la Universidad Rockefeller de Nueva York, existe una estrecha relación entre los efectos químicos de los estrógenos (las hormonas femeninas) y los niveles de azúcar en la sangre. De esta forma se podría explicar que, dependiendo del momento del ciclo menstrual, una mujer tenga una mayor apetencia por los dulces que en otros.

Pero también se puede caer en un error si se pretende utilizar estas bases científicas para justificar verdaderos transtornos alimenticios. El “apetito compulsivo” es un problema que se debe intentar solucionar mediante técnicas de autocontrol, porque a la larga pueden provocar peligrosos problemas de sobre peso.

Si crees que eres de esas personas que utilizan los dulces de forma repetitiva para paliar carencias o subir tu ánimo, aquí tienes algunos consejos para evitar abusar de los dulces.

Trucos para dosificar el consumo de dulces

  1. En primer lugar, recuerda que no debes convertirlos en una obsesión e intentar eliminarlos completamente de tu dieta. Sí, engordan, pero la clave para conseguir bajar el peso está en la reducción general del aporte calórico, sin que para ello debas prescindir de una alimento.
  2. No te los propongas como premios porque acabarás asociándolos con recompensas o frustraciones. Busca otras actividades que te gusten para darte “un gustazo” en un momento determinado, sin que para ello tengas que recurrir siempre a la ingesta de estos alimentos.
  3. Aprende a comer lo que realmente te apetece sin atiborrarte por la gula. Para ello, disfruta del momento en el que estás ingiriendo algo poniendo todos los sentidos.
  4. Por último, cuando no puedas resistir a la tentación de probar un dulce, piensa que no debes hacerlo a hurtadillas y tragándolo sin saborearlo. Coge un trozo y colócatelo en un plato. Disfrútalo y no te sientas mal por ello.