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reducción de estómagoCon un mínimo de riesgos y de cicatrices, una nueva técnica de reducción de estómago con laparoscopia consigue eliminar sobrepesos de hasta el 70%.

Para algunas personas, adelgazar resulta realmente difícil. A veces, se pasan la vida intentándolo, sin éxito. Al final, el exceso de peso puede llegar a ser de 30, 40, 50 kilos e incluso más.

El problema no sólo es estético. El exceso de peso suele llevar asociados otros problemas de salud, entre ellos:

  • tasas altas de colesterol y ácido úrico,
  • hipertensión,
  • insuficiencia coronaria,
  • trastornos respiratorios,
  • apnea del sueño,
  • problemas de vesícula,
  • problemas de articulaciones,
  • incontinencia urinaria,
  • alteraciones menstruales en las mujeres y hasta problemas de tipo psicológico. 

Todo ello supone menor calidad de vida y menor esperanza de vida.

Ahora, las personas con índices de masa corporal mayor de 40kilos/m2, o con exceso de peso de más de 45 kilos o, incluso, con índices de masa corporal mayores de 35 pero con enfermedades serias asociadas, pueden ser candidatos a una nueva técnica de cirugía de reducción de estómago (la gastroplastia laparoscópica) que asegura pérdidas de entre un 50% y un 70% del sobrepeso en un año.

Reducción de estómago, una intervención sencilla

Este tipo de cirugía laparoscópica restrictiva reduce el volumen del estómago sin necesidad de hacer cortes.

A través de unas pequeñas incisiones, se introducen los instrumentos de laparoscopia con objeto de implantar una banda elástica de silicona graduable que abrace al estómago dividiéndolo en dos partes, como si fuera un reloj de arena.

Se trata de que la parte de arriba quede más pequeña que la de abajo, con un volumen de unos 15 cc. El diámetro de la banda puede graduarse en el postoperatorio -dependiendo de la respuesta del paciente a la dieta- a través de un reservorio subcutáneo (pinchándolo, se puede abrir o cerrar más la banda, a voluntad).

La intención es que, a la hora de comer, el paciente experimente enseguida la sensación de saciedad y que dicha sensación se mantenga. Todo ello contribuye a modificar su conducta alimentaria.

Las ventajas del método son claras, por ejemplo, menos dolor en el postoperatorio, recuperación mucho más rápida, corta estancia en el hospital, cicatrices apenas perceptibles, capacidad de comer desde el primer día de la intervención, riesgo mínimo de complicaciones respiratorias y de infección de heridas…

Otra de las ventajas es que la técnica es reversible: se puede quitar la anilla sin haber alterado la anatomía del paciente ni la función del estómago.