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equilibrio emocionalAprovecha el tiempo de verano o vacaciones para buscar en la naturaleza tu equilibrio emocional. Ríos, playas, cascadas, manantiales o una simple fuente de montaña son excelentes lugares para practicar ejercicios que nos den una mayor armonía.

En la montaña

  • Sitúate cerca de un caudal de agua corriente que fluya de manera vertical; puede ser una cascada o un simple manantial. Ponte cómoda y relájate. Permanece unos minutos sin pensar en nada, simplemente percibiendo el sonido y el movimiento del agua al caer.
  • Visualiza que estás debajo de ese caudal, justo en el centro. Siente como el agua resbala por tu cuerpo, limpiándote y purificándote.
  • Imagina que el agua arrastra todas tus emociones negativas, temores e inseguridades.
  • Termina el ejercicio bebiendo un poco de esa agua y mojándote las manos, la cara y los pies.

En el mar

  • Cuando te bañes, flota unos minutos con los ojos cerrados; lo ideal es sentirse mecido suavemente por el mar.
  • El origen de la vida está en el mar. Flota sobre el agua , déjate mecer por su movimiento y revive la sensación de ser uno con el agua.
  • Báñate desnudo en la playa. Atrévete, la experiencia merece la pena. Y que no te corte el hecho de que tu cuerpo no responda a los cánones de la moda. En España hay muchas playas nudistas, pero si prefieres más intimidad también hay calas apartadas para bañarse sin ropa.
  • ¿Sabías que entre las personas que practican el nudismo no se dan casos de anorexia y bulimia? La ansiedad por un cuerpo perfecto y la ansiedad por conseguirlo parece que se reducen espectacularmente cuando uno se decide aceptarse tal y como es. En la sociedad actual, donde algo tan superficial como esto se valora sobremedida es fundamental para mantener el equilibrio emocional y personal.

Baños para relajarse

El agua es un elemento que tiene grandes propiedades relajantes. Por ejemplo, con un buen baño de sal o de aceite. Crea un ambiente cómodo y agradable en el cuarto de baño con un poco de música y una iluminación agradable.

  • Para el baño de sal, llena la bañera con agua tibia y disuelve tres cucharadas soperas de sal marina de grano grueso. La sal limpia, purifica y también absorbe muchas cargas energéticas negativas.
  • El baño con aceite es uno de los que se utilizan en la aromaterapia. Hay una amplia gama de aceites, indicados para relajar y revitalizar. Elige los que más te convengan y disfruta de sus benéficos efectos.

Tus aliados en la Naturaleza

Para los pueblos indígenas, la tierra es la Gran Madre. De ella nacemos y a su seno regresamos al morir. Ella se ocupa de alimentarnos, y quizá por eso la tierra es tratada con respeto y reverencia por los que todavía dependen directamente de ella para sobrevivir. A nosotros quizá esto nos resulta extraño, pero recuperar el contacto con la tierra durante las vacaciones es algo muy positivo para recuperar el equilibrio emocional y hay muchos modos de hacerlo, pero el más simple es caminar descalza el mayor tiempo posible, sobre la hierba o sobre la arena.

  • Los balnearios están de moda. Y no solamente por las propiedades de sus aguas, sino también por la de sustratamientos con baro. Los baños de arcilla o de lodo son excelentes para aliviar determinadas dolencias y para depurar la piel.
  • Tumbarse directamente sobre la tierra, a la sombra de los árboles, ha sido una costumbre durante siglos. ¿Por qué no recuperarla?
  • Existe una empatía entre los animales y las personas, 0 entre los seres humanos y los árboles. Si estás triste o deprimida, abraza un árbol, siente el ascenso de la savia por el interior del tronco, el susurro de las hojas, el movimiento de sus ramas, el tacto de su tronco… Es relajante y te carga de energía positiva.

Mantente llena de energía

Todo cuanto hacemos requiere de energía, por eso ese combustible vital es algo que nunca nos sobra. Además de la alimentación y la vida sana, hay otras formas de recargar las pilas, relacionadas con nuestra forma de pensar.

  • Gastamos mucha energía en estar a la defensiva, en cuidar la imagen olvidándonos del fondo, en tratar de influir en las opiniones que los demás tienen de nosotros, en auto-compadecernos… Cada cual tiene sus hábitos emocionales que desgastan energía y debilitan, evítalos para alcanzar el equilibrio emocional.
  • Lo primero es ser consciente de todo aquello que nos cansa. Quizá no podamos suspender de modo inmediato la tendencia a enfadarnos o sentirnos infravalorados, pero sí podemos observar nuestro primer pensamiento al despertar y el último antes de dormirnos.
  • Si descubres que esos pensamientos te influyen negativamente, piensa intencionalmente en algo distinto.