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rabietas de niñosLos padres debemos saber y comprender que las rabietas de los niños no son actitudes que nacen de nuestros hijos con la intención de fastidiar, sino simples requerimientos de atención. Cuantas más rabietas tenga un niño (o estas sean de mayor intensidad), mayor es su grito pidiendo ser aprobado, mayor es su necesidad de atención, amor y aceptación; lo que sucede es que con este comportamiento, consigue todo lo contrario; que le rechacemos, con lo que el problema se acentúa, se hace más grande y se cronifica.

Quiéreme cuando menos me lo merezca porque será cuando más lo necesite”.

La rabieta es típica de un niño que no tiene más argumentos que el llanto y la agresividad para llamar la atención frente al adulto, ya que el niño no conoce otra forma de comunicarse, por lo que a veces solo le queda el derecho al pataleo.

Ante estos comportamientos, los padres deben adoptar una posición más cariñosa que de censura, ofrecer más explicaciones que reclamar obediencia ciega, prestar más atención que mostrar indolencia. Puede que los niños estén equivocados, pero ignorar o castigar su comportamiento sin explicarles qué esperamos de ellos no hará que aprendan lo adecuado.

Con el fin de evitar estas rabietas podemos enseñar estrategias de comunicación a nuestros hijos, aplicando la paciencia y la flexibilidad, hacerles saber qué es lo que esperamos de ellos, de su comportamiento y felicitarles por los progresos que vayan realizando.

Si ellos creen que valoramos su forma de actuar, si se sienten comprendidos, apoyados y queridos, crecerán con una autoestima alta, pero si lo que sienten es reprobación hacia su forma de ser crecerán con una autoestima baja. Aquello que los padres, o quienes se ocupan de ellos, dicen y hacen se constituye en lo más sólido de la identidad del niño.

Podemos no estar de acuerdo con lo que ha hecho el niño, pero nunca debemos censurarle a él, sino a su conducta.

Posibles modos de solucionar una rabieta de niño:

  1. Comprensión. Ante alguna actitud que el niño no quiera realizar, en lugar de obligarle hay que partir de frases como “te entiendo a mí tampoco me gusta recoger juguetes…”.
  2. Educación. Explicación clara y sencilla, “pero mañana hay que barrer y así no se puede”.
  3. Elección. ¿Cómo lo hacemos?, ¿recoges media habitación tu y media yo?, o ¿me das los juguetes y yo los guardo?.

Hay que tener en cuenta:

  • Que el niño le escuche (intente ponerse a su altura, o compruebe que le escucha aunque haga otra cosa), y si está ya muy ofuscado, tranquilícele primero diciéndole que todo tiene solución si lo hablan, pero que para hablar hay que estar algo más calmado. Permanezca a su lado hasta que el niño ya haya dejado de llorar.
  • Que le siga escuchando, para lo cual es importante el paso anterior (comprensión), porque si el niño ve que le va a llevar la contraria cerrará sus oídos. No siga con esta técnica si primero no ha dejado bien clara la parte de la comprensión. En todo comportamiento del niño hay una razón, aunque no sea aceptable: dígale que entiende su razón aunque no la comparta.

Si el niño no cumple con lo acordado se le recuerda lo acordado, se le ofrece ayuda para hacerlo o se le pregunta el motivo de su actitud.

Todos los seres humanos necesitamos ser comprendidos y respetados, si los padres actúan con respeto y comprensión, poco a poco las rabietas no tendrán sentido para el niño, ya que aprenderá otra forma de comunicarse, se sentirá atendido y querido.