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queso españaCurados, cremosos o frescos, los quesos españoles nos ofrecen una interminable variedad de sabores y aromas que hay que aprender a disfrutar. Te recomendamos cuáles cuentan con el aval de una denominación de origen y de qué forma hay que partirlos y servirlos.

Los quesos españoles más selectos

Para reflejar con justicia la calidad y variedad de los quesos españoles se necesitarían cientos de páginas.

La riqueza de nuestros quesos abarca desde los más afamados, normalmente protegidos con denominación de origen, hasta aquellos que se elaboran artesanalmente desde tiempos inmemoriales y que sólo los conocen los lugareños.

Un trozo de buen queso, pan y una copa de vino son tres amigos indispensables para caminantes y gourmets, pues este alimento tiene esa maravillosa dualidad. Estos son algunos quesos españoles, clasificados según su textura:

  • Frescos: de Burgos; de Pata de Mulo, de Palencia; Gaztazarra, del País Vasco; Camerano, de la Rioja; Tupí, de Cataluña; La Nucia, de Alicante; Porrua, de Llanes; Mato, de Cataluña; Cádiz, de la Serranía de Cádiz; Villalón y Fresco de Alicante. En este apartado se incluyen los que son casi una cuajada y aquellos cuya pasta es blanca y no tienen corteza.
  • Azules: Cabrales, de Asturias (D.O.); Picón Bejes-Tresviso, de Cantabria (D.O.); Posada de Valdeón, de León; Babia y Leciana, queso de León; Valdeteja, de León; La Peral, de Asturias.
  • Cremosos y de pasta blanda: Tetilla, de Galicia (D.O.); queso de Cantabria (D.O.); de Mahón, de Menorca (D.O.); de la Serena, de Badajoz (D.O.); torta del Casar, de Badajoz; Pido (D.G.) de Liébana; Arzúa, de Lugo y La Coruña; Cabrerio, de Lugo; Afuegal Pitu, de Asturias; Urbies, de Asturias; Serranías de Málaga; Herreño, de la isla de Hierro; Pasiego del Valle de Pas, de Cantabria. Algunos pueden ser de pasta más compacta si han tenido más tiempo de maduración.
  • De pasta compacta: quesucos de Liébana, de Cantabria (D.O.); Manchego, de La Mancha (D.O.); del Roncal, de Navarra (D.O.); Idiazabal, del País Vasco y Navarra (D.O.); Majorero, de Fuerteventura (D.O.); de Zamora (D.O.); Castellano; de los Ibores, de Cáceres; Aracena, de la Serranía de Huelva; de Murcia; el de Grazalema, de Cádiz, y la Quesaílla, de Badajoz.

Cómo se prepara una tabla de quesos

Para prepararla, lo ideal es presentar y degustar los quesos por un orden establecido según el sabor de los mismos: de los más suaves a los más fuertes.

Por eso, lo ideal es colocarlos de tal manera que podamos degustar primero el fresco y terminar con el más curado. Para servirlos se suele usar una tabla de madera grande, que permite compartir los quesos entre todos los comensales. Al lado de cada queso separados para que no se mezclen sus sabores se dispone el cuchillo o del utensilio adecuado para cortarlo.

También se puede poner una tabla pequeña para cada comensal y, para facilitar su degustación, presentar alguno de los quesos ya cortados. Aunque las combinaciones son infinitas, te sugerimos:

  • Fresco. Se sirve en un cuenco pequeñito o en un trozo (según la consistencia).
  • De pasta blanda. Se sirve bien cortado o bien en un trozo, dependiendo de lo tierno que sea.
  • De pasta cremosa. Se sirve en un trozo o cortado.
  • Azul. Se presenta también en un trozo.

De pasta compacta. Lo mejor es elegir de dos tipos: uno de los que llamamos semicurados y otro curado. También podemos optar por uno ahumado. Se puede servir cortado o en un trozo.

Los utensilios necesarios

  • Pequeña sierra o una hoja con dos mangos en los extremos, para quesos muy duros.
  • Hilo metálico para quesos de pasta blanda. Puede tener forma de guillotina.
  • Cuchillo con punta tenedor de dos púas, para quesos duros.
  • Paleta escandinava, para hacer lonchas.
  • Cuchillo de hoja ancha, corta y redonda, para quesos muy blandos.
  • Rejilla con dos asas, para cortar en tacos regulares quesos blandos o semicurados.

Cómo se cortan

  • Quesos en bloque rectangular: se trocean en porciones rectangulares que luego se cortan en lonchitas.
  • Quesos redondos semicurados o curados: se dividen en cuñas y éstas, a su vez, en triángulos.
  • Los quesos frescos se cortan, con una rejilla, en dados.

La miel y el pan, los mejores compañeros para el queso

En la actualidad, la única miel con denominación de origen es la de La Alcarria, procedente de colmenas situadas en las provincias de Guadalajara y Cuenca. Pero en toda España hay excelentes mieles cuya tonalidad varía si son de romero, de espliego, multiflorales… Pon pequeños cuencos con miel cuando sirvas el queso.

El pan ofrece también un mapa inmenso pero, para acompañar quesos, van bien:

  • Pan normal, suave y ligero, para los quesos más suaves.
  • Pan más compacto, incluso de cereales, para los quesos de sabor intermedio.
  • Pan blanco, ligeramente tostado al horno, para los más curados y fuertes.
  • Si sólo quieres servir una clase de pan, elige uno blanco, de miga no muy compacta, cortado en rebanadas finas.

El vino es un excelente compañero del queso, pero hay que saber armonizarlos. Una buena sugerencia es acompañar el queso de la tierra con un vino también de la zona, pero que no enmascare el sabor del queso.