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¿que mascarilla necesito?Para lucir una piel luminosa necesitas de los cuidados de una mascarilla, pero ante la variedad existente en el mercado, elegir el producto adecuado se convierte en toda una odisea. ¿Qué mascarilla facial necesito? ¿Por qué hay tanta diferencia de precio entre unas y otras? ¿Realmente cumplen lo que prometen? Te ofrecemos unos consejillos para resolver estas cuestiones.

¿Cuánto más cara, más buena?

Ese parece ser el lema que seguimos a la hora de elegir una mascarilla, pero muchas veces lo que pagamos es la marca, ya que el prestigio de una determinada empresa de cosmética también infla los precios. Sin embargo, lo que está claro es que no todas las mascarillas son iguales, la clave está en el principio activo utilizado, que generalmente es vegetal. Muchas veces esa fuente está agotada y lo que las grandes empresas de cosmética tienen que hacer es conseguir importar ese material de otros países, por ello sube el precio, y las mascarillas se vuelven tan caras.

A cada tipo de piel su mascarilla

Tarros de colores, tubos de crema, bolsas que contienen polvos… ¡Y todas son mascarillas! ¿Cuál elegir? La regla más importante a la hora de escoger una mascarilla es conocer qué tipo de piel tienes y qué utilidad quieres darle. En el mercado las encontraremos en crema o polvo, y las plásticas, que son las más conocidas.

  • En polvo: Son las más recomendables para aquellas pieles grasa, mixtas o acnéicas, ya que contienen astringentes, un componente que elimina el exceso de sebo. No son nada recomendables para las pieles delicadas o enrojecidas.
  • Las plásticas: Son las más utilizadas porque pueden aplicarse a todo tipo de pieles sin problemas. Estas mascarillas consiguen un efecto exfoliante al retirarla de la dermis.
  • Las cremosas: Conservan el nivel óptimo de humedad, ya que forma una película protectora que detiene la evaporación. Son las únicas que pueden utilizarse en el contorno de los ojos, pero resultan menos eficaces que una buena crema hidratante.

Una cosa debe quedar clara…

Las mascarillas no hacen milagros, pero sí tiene efectos muy positivos. Una mascarilla facial no va a impedir que nos salgan arrugas pero sí nos va a ayudar a mejorar el aspecto de nuestra piel. Ganamos luminosidad y elasticidad, la piel está más nutrida, más tersa y todo ello contribuye a mejorar nuestra imagen, y lo que es más importante a que nosotras nos sintamos mucho mejor físicamente.