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lentes de contactoSi usas lentes de contacto ya sabrás que les debes dar un trato especial, distinto al de las gafas. Más aún en determinadas épocas del año en las que la exposición de los ojos a ciertos agentes externos es mayor que en otras estaciones.

Cuida tus lentillas en verano

El encanto que tienen los meses de verano, las posibilidades de diversión que ofrece el buen tiempo, el sol y los días largos pueden pasar factura a tus lentillas si no las tratas como es debido. Y lo que es peor, también tus ojos pueden resentirse de un mal uso de las lentes. Pero no te asustes: no tienes que estar constantemente preocupado ni limitar de ningún modo tus actividades; toma nota de estos sencillos consejos y disfrutarás al máximo del verano sin perjuicio de tus lentillas.

¿Playa o piscina?

Muchos se preguntan qué es mejor para sus lentillas, la playa o la piscina. Y la respuesta es simple: ¡playa y piscina! Es un mito que una sea más perjudicial que otra, aunque sí es cierto que cada una de ellas entraña riesgos, algunos específicos y otros comunes en verano que deberíamos tener muy en cuenta:

  • Cuidado con los golpes: las aglomeraciones en piscinas concurridas pueden ocasionar roces y golpes que podrían dañar o hacerte perder las lentillas.
  • Ojo con el cloro: es un agente abrasivo que puede ocasionar daños en las lentes y en los ojos.
  • Sal y arena: ambas sustancias son enemigas acérrimas de las lentillas. Mantenlas a buen recaudo.

Aplica el sentido común

Solo con eso ya tendrás la partida ganada. A lo anterior, añade algunas medidas más de protección y tus lentillas no sufrirán ningún percance. Por ejemplo, no dejes tus lentes (aunque sea dentro de su estuche) en el coche: la temperatura en verano puede convertir el interior de un coche en un verdadero horno. Tampoco te confíes y no tomes tus lentillas como un sustituto de unas buenas gafas de sol, aunque tengan protección ultravioleta. Lo más aconsejable es que tengas a mano lentillas diarias y las uses en lugar de tus lentillas mensuales sobre todo los días de más actividad y exposición al sol.

Como ves, mantener tus lentillas a salvo es tan sencillo como aplicar un poco de sentido común. Y, sobre todo, una vez dicho esto no te olvides de lo más importante: disfrutar al máximo del verano.