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asesor genéticoLos asesores o consejeros genéticos han sido instituidos para ayudar a las parejas descendientes de familias con un historial de enfermedad hereditaria, que están preocupadas por el riesgo de tener un hijo con la misma dolencia.

Los niños que nacen con:

fibrosis quística, anemia drepanocítica, talasemia o alguna otra enfermedad hereditaria, adquieren esas dolencias de padres que, aunque estén sanos, son sus portadores.

Si están en situación de riesgo…

Resulta cada vez más viable determinar si las parejas las portan. Si los dos progenitores están en tal caso, puede calcularse el peligro de que el hijo la sufra y también anticipar su gravedad, y decirles si existe tratamiento y si el diagnóstico podrá efectuarse antes del parto.

Por ejemplo, si los padres en perspectiva son portadores de talasemia, les indicarán que hay 1 probabilidad entre 4 de que el niño quede afectado, y que, si deciden tenerlo, la madre debe someterse a pruebas que se realizan al principio del embarazo, porque la dolencia es gravísima.

Algunos casos están menos definidos que el ejemplo anterior: la detección de portadores no es fiable y el diagnóstico prenatal resulta imposible. Entonces, el médico estudiará la enfermedad durante varias generaciones antes de calcular los riesgos. Existe también la grave amenaza de ciertas enfermedades hereditarias (por ejemplo, la hemofilia) que se transmiten a través de un solo progenitor. Qué hacer

Si usted y su pareja abrigan el temor de tener un hijo en tales circunstancias, recurran al médico en busca de consejo. Y sobre todo asegúrense de que su médico los envía sólo a un especialista o a una clínica especializada: el estudio de los riesgos de estas enfermedades tienen una importancia tan crítica que no debe efectuarlo quien no sea experto.

Aparte que hayan de someterse a pruebas para averiguar si son portadores, se les pedirá detalles sobre la salud de sus padres y parientes. Por lo tanto, no olviden llevar escrita esa información cuando acudan a la consulta.

En cualquier caso, es preciso tener en cuenta que el especialista en genética sólo puede aconsejar. No puede garantizar que el niño sea normal.

En definitiva, la decisión de tener el hijo compete a la pareja.