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proteger la piel del solSi utilizas a diario una crema con filtros solares evitarás que tu piel se deshidrate y envejezca de forma prematura. Pero además de elegir un factor alto de protección, debes tomar otras precauciones que te ayudarán a preparar y proteger la piel para la llegada de los primeros rayos de sol.

Prepara tu piel para recibir a los ultravioleta

Con las buenas temperaturas pasamos más tiempo al aire libre y disfrutando de la naturaleza. A simple vista, lo que ofrece el sol resulta gratificante: nos da optimismo, reconforta y nos proporciona un tono dorado favorecedor. Pero tan sólo 10 minutos de paseo sin protección pueden ser dañinos. Los signos más evidentes de ese deterioro en la piel son un cutis apagado, sequedad y descamación.

Estar al sol o recibirlo de refilón de manera continua, incluso desde la sombra, tiene su contrapartida. Lo más ‘leve’ es el ataque constante de los radicales libres contra la piel que producen su envejecimiento prematuro; lo más ‘grave’ es el eritema, la sensibilización de la piel y las enfermedades -cánceres incluidos- que pueden aparecer en el futuro.

Aprovecha lo mejor del sol

La mejor forma de frenar lo malo y aprovechar lo bueno del sol pasa por usar gafas adecuadas, cubrirse la cabeza, leer o tomar el aperitivo debajo de la sombrilla, evitar las largas exposiciones al sol y, en todos los casos, extender sobre la piel protectores solares y antioxidantes, un dúo infalible para prolongar su salud y belleza muchos años. Los cosméticos solares deben proteger la piel de los rayos ultravioleta B, causantes del eritema y las quemaduras, y los A, responsables del envejecimiento de las fibras de colágeno y elastina de la piel.

Los filtros están en las fórmulas de todos los cosméticos solares y también en muchas cremas o fluidos de día. Los antioxidantes, como las vitaminas C y E, los polifenoles del té verde, del blanco o de las uvas, figuran en muchas hidratantes para asegurar una mayor protección de la piel. Con estas herramientas sólo queda encajar en las características y necesidades de cada piel el producto adecuado.

Alimentos que broncean

Puedes aumentar las defensas de la piel frente al sol y favorecer y prolongar el bronceado incluyendo en tu dieta más cantidad de frutas, vegetales antioxidantes (todos los que contienen vitaminas C) y caroteno (sobre todo, zanahorias).

Si te cuesta ponerte morena y tienes mucha prisa por conseguir un tono dorado en tu piel, utiliza autobronceadores y cremas solares con sustancias que activen la síntesis natural de la melanina. Pero, para preservar la epidermis del sol, son imprescindibles los productos con filtros UVA-UVB.

Elige factores altos para proteger la piel

Con factores altos de protección, la piel tarda un poco más en broncearse, pero, a cambio, el color es más profundo, duradero y seguro. No sólo esos filtros altos no impiden que te pongas morena, sino que también alargan la salud y la belleza de la piel.

La deshidratación celular profunda es a menudo resultado de una exposición prolongada sin protección. Utiliza cremas hidratantes con filtros y además un protector si vas a tomar el sol.

La cara, el escote y los hombros están más expuestos al sol que otras zonas del cuerpo. Por ello, necesitan una mayor protección. Pon especial énfasis en el contorno de los ojos y de los labios. Son muy prácticas las barras o ‘sticks’ que pueden llevarse en el bolso.