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proteger y cuidar pielEs lo que todas las mujeres buscan: un buen tono de piel, luminoso y liso, sin irritaciones producidas por el sol o la vida en la ciudad. Hay pieles que necesitan una atención y cuidados particulares porque se irritan con más facilidad que otras. Las afectadas por el acné, normalmente las más jóvenes, deben recibir tratamiento médico y dedicar especial atención a la higiene. Las que tienen manchas de pigmentación deben evitar totalmente el sol.

Los estragos del tabaco

La llamada ‘piel de fumadora‘ se caracteriza por su falta de luminosidad y su tono grisáceo. El tabaco estimula la producción de encimas que destruyen el colágeno y las defensas frente a los radicales libres, y asfixia la piel al entorpecer su oxigenación. Así, la deja más vulnerable a las agresiones. Además del humo del cigarrillo, los gases de los coches, las calefacciones y la contaminación son responsables de este deterioro que provoca envejecimiento.

Atención extrema a las pieles sensibles

Tener la piel sensible es sinónimo de irritaciones, escozores, rojeces, piel tirante y molestias tras la aplicación de ciertos cosméticos.

Es un cutis que reacciona de forma exagerada a los agentes medioambientales, como el frío, el calor o el viento, y a los compuestos extraños como pueden ser determinados componentes de las cremas o los maquillajes.

La herencia genética es responsable de este tipo de piel, pero también influyen los factores climáticos, la contaminación, el estrés, los cambios hormonales y los malos hábitos alimenticios.

Los productos más suaves y simples en su formulación, es decir, los que tienen pocos ingredientes, son los más adecuados para el cuidado de este tipo de pieles, porque son los que no alteran la capa protectora natural de la piel. Se deben evitar los tónicos con alcohol y los conservantes, que suelen causar alergias. Es aconsejable no utilizar cosméticos agresivos, demasiado grasos o con efecto secante, sino otros que protejan la barrera hidrolipídica (agua y grasa) de la piel.

Las pieles secas son mucho más vulnerables a cualquier agresión porque son más pobres en elementos vitales, como el agua. Si se rompe su delicado equilibrio aparecen irritaciones, manchas y arrugas. Una alimentación rica en vitaminas A, E y C y vegetales crudos; dormir ocho horas diarias; evitar el estrés aprendiendo a relajarse y beber mucho agua les favorece.

Evita la acción dañina del sol

Ya que es casi imposible evitarlo, lo mejor es aliarse con él, tomar sólo lo bueno que nos aporta el sol, como el bronceado, y evitar sus acciones dañinas.

El bronceado, causado por la melanina de la piel, es un sistema de defensa natural de la epidermis frente a los rayos solares. El sol es beneficioso porque facilita la síntesis de la vitamina D en el organismo (que permite la fijación del calcio en los huesos y es un poderoso reconstituyente terapéutico) pero también puede provocar eritemas, envejecimiento prematuro de la piel, lesiones cancerosas, daños oculares, alergias y manchas de pigmentación. Encontrar el equilibrio entre los beneficios de la radiación solar es fundamental.

Los rayos ultravioleta A son los responsables del envejecimiento de la piel (se vuelve más rugosas, espesa, pierde elasticidad y su color cambia); los B producen el eritema solar y pueden llegar a alterar el ADN de la célula.

El factor de protección solar que debemos utilizar está en función del color de nuestra piel y del tiempo de exposición. El protector solar se debe aplicar de forma uniforme y en cantidad suficiente por toda la superficie de la piel, incluidos pies y orejas, 30 minutos antes de la exposición. Un IPS (Índice de Exposición Solar) del número 15, para una piel de tono medio, ofrece seguridad. Por encima del número 30, los beneficios adicionales son muy pequeños.

Cuidados especiales para no quemarse

El autobronceado es una solución cada vez más utilizada por aquellas personas que quieren un color dorado de piel sin tomar el sol. Su aplicación es cada vez más fácil. Los niños necesitan una protección especial, porque todavía no tienen completamente desarrollados los mecanismos de defensa cutánea.

Los menores de seis meses no tienen que ser expuestos nunca a los rayos del sol. Hasta los tres años deben permanecer siempre con una camiseta seca, un gorro o visera y unas gafas de sol. Además deben beber agua o zumos de frutas de forma regular para evitar la deshidratación.

La ingesta de alimentos como la zanahoria, rica en betacaroteno, acentúa el bronceado y evita el eritema cutáneo por su acción protectora de las membranas celulares. Siempre que se produzca un eritema importante o se tomen medicamentos fotosensibilizantes se debe acudir al dermatólogo.