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proteger labiosMuchas veces olvidamos que tomar el sol no sólo es tumbarse en la hamaca, también se ‘toma’ cuando paseamos por el campo, hacemos deporte, estamos en una terraza o andamos por la calle. La radiación ultravioleta nos alcanza igual, y la piel se quema sin que nos demos cuenta y el cabello se seca. Después del invierno, la piel está más vulnerable, por lo que se debe utilizar un factor de protección más alto del que utilicemos normalmente, una vez ya bronceados.

En el caso de los niños, es fundamental protegerles la piel porque cualquier imprudencia la pagarán de adultos. La piel tiene memoria: los daños quedan acumulados en las células y se manifiestan después en forma de cánceres cutáneos, manchas y envejecimiento prematuro.

Como el sol también tiene efectos beneficiosos -es fuente de energía para el cerebro y es bueno para el desarrollo de los huesos porque sintetiza la vitamina D- lo adecuado es estar bajo su influjo de forma moderada y prudente.

Labios sin grietas y bien hidratados

La fina piel de los labios también acusa el calor: se estropea, agrieta, irrita y reseca. Para mantenerlos siempre flexibles es necesario utilizar a diario -también en verano- un reparador que los proteja del medio ambiente e hidrate su piel a fondo. Si no está lisa, el maquillaje no queda bien; los pigmentos de las barras penetran en las grietas y permanecen en ellas cuando en el resto ya han desaparecido.

Las arrugas verticales, llamadas ‘código de barras’, pueden disimularse con sustancias que las ‘rellenan’ y ocultan su sombra. Desaparece su relieve y la piel se ve más uniforme. Así, los brillos de labios que se llevan esta temporada quedan perfectos, como con un efecto vinilo.