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sublimadores bronceadoLuz y color en la piel, como si el verano se perpetuara tras el final de las vacaciones. Los benefactores efectos del sol se pueden extender en pleno otoño con geles, aceites y polvos, que incorporan pigmentos cobrizos y partículas doradas para acentuar el bronceado.

El final del verano lleva, irremediablemente, la pérdida del tono dorado que proporciona la exposición habitual a los rayos de sol. El moreno desaparece gradualmente, dejando la piel mate y cetrina. Sin embargo, los llamados productos “sublimadores” proporcionan un favorecedor color canela y reflejos satinados que acentúan el tono tostado. El resultado es como si el bronceado se perpetuara más allá del verano.

En el rostro, estos productos sublimadores pueden ser aplicados en toda su superficie o, simplemente, en las zonas más sobresalientes, donde el sol deja más huella: barbilla, frente, pómulos y nariz. Para el cuerpo, se emplean con el objeto de resaltar las clavículas, los hombros, el centro del escote -el pecho parecería demasiado voluminoso- o en aquellas zonas donde desee que se dirijan las miradas, siempre que la piel esté bien cuidada.

Los polvos sublimadors se aplican en toques, con una brocha muy gruesa o mezclados con una nuez de loción hidratante, si es que prefiere que se deslicen por la piel. Las cremas o geles, productos más adecuados para “colorear” grandes zonas, se extienden con los dedos. De hecho, se pueden utilizar en las piernas para crear un efecto “medias de seda” -se extienden con un masaje con movimientos ascendentes-, ya que el reflejo satinado corrige sutilmente los defectos de la piel.

Los aceites sublimadores, por otro lado, tienen una aplicación extra: además de acentuar el bronceado, realzan los cabellos rubios y pelirrojos e iluminar los castaños y morenos. Para ello, hay que tomar una pequeña cantidad del producto y distribuirla por el cabello previamente humedecido.