fertilización in vitroEl tratamiento de fertilización in vitro es cada vez más popular y seguro, pero subsisten ciertos riesgos y preocupaciones éticas.

En sus 22 años de vida, la fertilización in vitro ha recorrido un largo camino. De ser un procedimiento altamente arriesgado, que causaba extrañeza y temor, se ha convertido en una opción cada vez más fiable y popular a la que recurre un gran número de parejas con problemas para concebir.

El procedimiento de fertilización in vitro, en el Centro Médico Harbor–UCLA, ofrece a las mujeres infértiles una oportunidad de convertirse en madres de manera relativamente segura. «Las posibilidades de aborto, complicaciones durante el embarazo o el parto, así como los defectos de nacimiento, no son mayores que las que se presentan en una concepción natural», afirma el especialista.

Como prueba de su aseveración, señala que el porcentaje de niños con defectos de nacimiento concebidos in vitro, es sólo del 2% al 5%, es decir, igual al de la población general. Sin embargo, la tasa de abortos en este tratamiento sí es más elevada. En promedio es del 20%, pero se incrementa con la edad de la mujer. Puede llegar hasta el 40% cuando la paciente es mayor de 40 años.

El experto indica que la edad de la mujer juega también un papel determinante en el porcentaje de éxito de embarazo a través de este método. Para las mujeres de menos de 35 años, las probabilidades de quedar encinta son del 50%. Para las que tienen entre 36 y 39 años son del 40% y para quienes son mayores de 40 años, las posibilidades se reducen al 20%.

Se estima que la infertilidad afecta a una de cada cinco parejas en los países desarrollados. Este problema es cada vez más común debido a que las parejas contraen matrimonio cuando son mayores y se esperan más tiempo para tener hijos. Las principales causas de la infertilidad son anomalías en el esperma, la ovulación, las trompas de Falopio o el cuello uterino.

La fertilización in vitro es aconsejable para las parejas que han probado sin éxito otros tratamientos para concebir, como la inducción de la ovulación por medio de medicamentos o la inseminación artificial.

Proceso de fertilización in vitro

A grandes rasgos, la fertilización in vitro consiste en estimular los ovarios, recoger los óvulos liberados, fertilizarlos, hacer crecer los embriones en el laboratorio y luego implantarlos en la matriz.

Para estimular la ovulación,  las mujeres deben someterse durante 10 días a un tratamiento de varios fármacos. Durante este período, las pacientes deben hacer varias visitas al médico para que éste determine la maduración de los óvulos. Cuando éstos se encuentran listos, se introduce una aguja por la vagina hasta el ovario y se extraen varios óvulos.

Una vez hecho este procedimiento, los óvulos se depositan en una cápsula con un medio de cultivo y se fertilizan con los espermatozoides seleccionados. Al cabo de tres días, se escogen los embriones mejor desarrollados y se transfieren mediante un pequeño catéter al útero. En esta operación se utilizan de tres a cinco embriones al mismo tiempo para aumentar las opciones de embarazo.

Riesgos de la fertilización in vitro

Ya que los ovarios son estimulados para producir varios óvulos (generalmente entre 2 y 10), existe la posibilidad de embarazos múltiples. El riesgo de este tipo de embarazo es de entre el 20 y el 30%.

Cuando se conciben más de tres bebés, se recomienda el aborto selectivo de uno o más de ellos por la salud de la madre y de los demás embriones. Esta práctica presenta serios problemas de carácter ético y moral para quienes se oponen al aborto. Una forma de reducir las probabilidades de embarazos múltiples, indica el médico, es transferir los embriones en un estado más desarrollado.

Otro riesgo asociado a la fertilización in vitro es el síndrome de hiperestimulación de los ovarios, provocado por los medicamentos que se usan para producir la ovulación. Este síndrome, ocurre cuando se produce un número inusualmente grande de folículos, o sea, de los sacos que contienen los óvulos.

Esta anomalía puede conducir a una acumulación de líquido en la cavidad abdominal. Algunos de sus síntomas incluyen dolor en la pelvis, dificultad para respirar, inflamación, náuseas, vómitos y hasta cambios en la capacidad de coagulación de la sangre.

El síndrome es muy raro, pues se presenta sólo en el 1% de las mujeres sometidas a este tipo de fertilización. Para evitar males mayores, se puede predecir mediante una evaluación de ultrasonido del ovario durante el tratamiento para inducir la ovulación.

El especialista manifiesta que hay también cierta preocupación acerca de la posibilidad de que la ovulación múltiple pueda incrementar la incidencia de cáncer de los ovarios. No obstante, agrega que hasta ahora no se ha comprobado esa relación y el riesgo de este tipo de cáncer en la población general es de sólo el 1%.

Las mujeres que se pueden someter a este tratamiento son aquellas que tienen un útero normal y al menos un ovario accesible para la extracción del óvulo. Deben ser menores de 45 años para tener probabilidades de embarazarse.

Apoyo emocional para las parejas

Las parejas que se someten a un tratamiento de infertilidad sufren un considerable grado de estrés. Cada paso en el proceso representa un enorme esfuerzo físico, emocional y financiero, por lo que los expertos recomiendan que se informen y pidan apoyo. Estos son algunos consejos  para  quienes atraviesan por esta situación:

  • Establezcan metas como pareja sobre qué tan lejos están dispuestos a ir en su tratamiento. Discutan abiertamente sus límites tanto físicos como emocionales y financieros.
  • Tomen pequeños descansos. No enfoquen su vida sólo en función del tratamiento.
  • Disfruten de su relación sexual durante los períodos no fértiles.