Compartir

problemas de fertilidad masculinaEl semen de los hombres es cada vez menos fértil. Decenas de compuestos químicos presentes en los plásticos, el agua y los alimentos parecen ser los culpables.

Calidad y cantidad

Lo que no se podía imaginar Juan M., ingeniero industrial de 35 años, es que un día se vería en una habitación privada de la consulta del ginecólogo de su mujer, produciendo una muestra de semen para su estudio. ‘Luisa ya se había sometido a las pruebas de fertilidad y los médicos no habían encontrado nada raro’, explica Juan. ‘Así que el problema tenía que estar en mí. Como me explicó el médico, no debía sentirme mal por ello: el 40 por ciento de los casos de infertilidad se atribuyen al hombre; otro 40, a la mujer y el 20, a ambos’.

En efecto, el análisis del semen reveló que Juan tenía oligospermia (bajo recuento de espermatozoides). En los estudios posteriores, no se hallaron alteraciones fisiológicas que explicaran el problema. El caso de Juan no es una anécdota, más del 90 por ciento de los casos de infertilidad masculina se deben a la baja cantidad o calidad del esperma.

Buena movilidad

Un hombre con un recuento de menos de 20 millones de espermatozoides es considerado potencialmente infértil. Incluso con un recuento normal, al menos un 60 por ciento de ellos debe tener una cabeza ovalada y una larga cola, que le permitan ‘nadar’ en el aparato genital femenino y no sólo alcanzar, sino penetrar en el óvulo. Además de esa estructura, el hombre debe producir una cantidad suficiente de esperma en la eyaculación (más de 2 ml) y los espermatozoides han de tener una buena movilidad (capacidad para moverse y nadar rápidamente hacia delante).

Los enemigos

La larga lista de enemigos del esperma incluye estos compuestos:

MERCURIO Y ESTRÓGENOS

Hay informes que citan como otras causas de infertilidad masculina a las altas concentraciones de mercurio en el ambiente. Otros denuncian las cantidades crecientes de estrógenos en el agua (atribuyen dicho aumento a los restos de las píldoras anticonceptivas y de la terapia hormonal sustitutoria que eliminamos por la orina). Y, como ha demostrado el desastre de Chernobyl, las tasas altas de radiactividad influyen tanto en la cantidad como en la calidad del esperma.

DROGAS Y ENFERMEDADES

Se sabe que el consumo de drogas (cocaína, marihuana, heroína…), el tabaquismo, la obesidad, algunos fármacos, infecciones que concurren con fiebre alta (como las paperas)… actúan en detrimento de la fertilidad masculina.

ROPA AJUSTADA

Los calzoncillos y los vaqueros apretados, los pañales con recubrimiento plástico y otras prendas ajustadas influyen en este problema, porque aumentan la temperatura del escroto. Para una óptima producción de espermatozoides, éste debe estar a una temperatura inferior a la corporal.

POCAS PROBABILIDADES

Por si todo lo anterior fuera poco, las probabilidades de que se produzca un embarazo son exiguas. Sólo el 15% de los espermatozoides son lo suficientemente sanos como para fertilizar un óvulo femenino. De éstos, muy pocos sobreviven a la eyaculación y a la toxicidad del entorno vaginal como para ser los primeros en alcanzar el óvulo y fecundarlo.

Los otros culpables

La mala noticia es que no sólo los recuentos de esperma en todo el mundo están cayendo de forma imparable, sino que la calidad del esperma es cada vez peor. Un trabajo reciente señalaba que la calidad del semen ha descendido un 40 por ciento en 12 años. Y otros estudios recientes hablan de reducciones de hasta el 50% en la cantidad, en el último siglo en todo el mundo. Lo sorprendente: cuanto más joven es el varón, más bajo es el recuento de espermatozoides.

Tras años de debate, la mayoría de los estudiosos señalan que la mayor parte del daño lo producen los agentes químicos presentes en el entorno, que actúan desde que el varón está en el vientre materno. La lista de culpables la encabezan los ‘alteradores endocrinos‘: compuestos químicos capaces de afectar al sistema endocrino. Algunos de estos productos imitan a los estrógenos (hormonas femeninas) o se comportan como ellos en el organismo. Otros pueden alterar o neutralizar el funcionamiento hormonal a muy bajos niveles de exposición. Estas sustancias penetran en el organismo, por ejemplo, a través de los alimentos y el agua del grifo.

Investigadores británicos han comprobado que, al bañar esperma de ratones con dosis bajas de alteradores endocrinos, los espermatozoides maduran antes de tiempo, liberando enzimas necesarias para la fecundación del óvulo. Según los científicos, ‘el esperma humano es incluso más sensible que el del ratón a las hormonas femeninas y a las sustancias químicas que se comportan como ellas‘.

Juan tuvo mucha suerte, porque no todos los casos de oligospermia se solucionan con el tratamiento que él siguió y a menudo es necesario recurrir a técnicas de reproducción avanzadas.

Tras nueve meses de tomar un suplemento de ácido fólico y cinc, y de haber introducido algunos cambios en su estilo de vida habitual (dejar de fumar, evitar el estrés, cambiar los slips ajustados de fibra que utilizaba por boxers de algodón…), su recuento de espermatozoides aumentó en un 75 por ciento y su mujer quedó finalmente embarazada. Cuando, minutos después del parto, sostuvo en sus brazos a su hija, la frase le salió del fondo del alma: ‘Es un milagro’.