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problemas de convivenciaAdemás de seguir una reglas básicas para que la convivencia resulte agradable, es necesario respetar las diferencias.

Las reglas básicas de convivencia 

Elena no podía soportar que le tocaran sus cosas sin permiso. Acababa de llegar a casa y quería poner su música favorita, pero sus discos no estaban. Entonces comenzó a irritarse y a sentir una rabia enorme contra Begoña, su compañera de piso. Lo más probable es que se los hubiera cogido, pues ya lo había hecho antes. Y luego, cuando se lo recriminaba, la llamaba egoísta y le decía que no sabía compartir. Entonces se sentía doblemente culpable: por no saber compartir y por la rabia que sentía contra su amiga.

Pero, por fortuna, esta sensación duraba poco, porque Elena, haciendo caso a su intuición, había decidido proteger no sólo sus cosas materiales, sino su corazón. Sabía que la única forma de seguir viviendo juntas sin problemas pasaba por conseguir que Begoña respetara sus cosas, o sea, que la respetara a ella. Hija única de una madre un poco invasora, había luchado mucho por su independencia para ceder ahora frente a los caprichos de una amiga.

Curiosamente, no tener miedo a la soledad es una premisa importante para poder compartir la casa con otros sin invadirles, ni acapararles, lo que es una forma de respetar su intimidad. Compartir casa puede ser una aventura porque se aprende mucho de quienes nos acompañan y de nosotros mismos. Es conveniente respetar unas reglas básicas para que no existan problemas de convivencia. La principal de todas sería tener respeto por el otro, sobre todo en aquellos aspectos en los que nos diferenciamos de él.

La convivencia, una opción de vida 

La convivencia significa poner en contacto hábitos personales que muchas veces chocan entre sí. Antes de empezar a convivir es conveniente negociar y ponerse de acuerdo en algunos puntos para después evitar enfrentamientos. Las razones que nos llevan a compartir piso pueden ser económicas, pero también emocionales: el rechazo a vivir solo, por ejemplo.

Como cada opción que se toma en la vida tiene ventajas e inconvenientes. La posibilidad de compartir vivienda se hace difícil cuando las manías y la intolerancia predominan en la personalidad de alguien. La convivencia es un ensayo permanente donde se combina lo propio y lo ajeno, lo íntimo y lo público.

Claves para que funcione, y no hayan problemas de convivencia

Un buen grado de convivencia cuando se comparte piso depende de la madurez psicológica de los ocupantes. Y se expresa a través de los siguientes rasgos:

  • Independencia: característica que deja al otro libre para ocuparse de lo que le corresponde y no le carga con otras tareas. 
  • Solidaridad: repartir entre todos las tareas comunes y no aprovecharse de los demás. 
  • Empatía: saber ponerse en el lugar del otro y comprender sus razones, pero sin olvidarte nunca de cómo te sientes tú. 
  • Respeto a las diferencias: el otro tiene derecho a proteger su intimidad.