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sudar en excesoEl exceso de sudor o hiperhidrosis puede ser síntoma de una enfermedad o un mecanismo de protección de tu cuerpo. Para corregirlo, es necesario que conozcas muy bien las causas que lo producen.

El simple hecho de hablar en público o correr un rato al sol puede hacernos sudar en exceso. Si un par de gotas bastan para enfriar medio litro de sangre, imagina la necesidad de refrigeración que tenemos en esos momentos y lo importante que es reponer los fluidos. Además de regular la temperatura corporal, el sudor tiene particularidades muy reveladoras.

¿A qué huele el sudor?

El sudor no huele, el olor lo producen las bacterias que se ceban con el sudor graso, rico en proteínas, producido por las glándulas sudoríparas apocrinas, presentes en las zonas con vello, como los sobacos y genitales.

El sudor del resto del cuerpo, producido por las glándulas sudoríparas ecrinas (tenemos entre dos y cinco millones) es básicamente agua y sal, y no resulta muy ‘apetecible’ para las bacterias.

¿Es el olor un síntoma?

El olor puede ser significativo.

  • Un olor a sudor afrutado puede ser signo de diabetes;
  • el olor a amoniaco puede indicar un trastorno hepático;
  • un olor a pescado podrido puede señalar trimetilaminuria, trastorno en el que no se metaboliza debidamente un subproducto de la digestión del pescado, los huevos y el hígado.

¿Cómo combatir el olor a sudor?

Para que el olor a sudor no te aísle del mundo:

  • Dúchate a diario.
  • Seca bien la piel entre los dedos de los pies.
  • Compra ropa interior y calzado de materiales naturales (para que la piel respire y las prendas no retengan el sudor).
  • Cámbiate de ropa interior y calzado a diario.
  • Remoja los pies en agua de té. Te ayudará bastante.
  • Depílate las axilas.
  • Recurre a técnicas de relajación para controlar el estrés.
  • Bebe mucha agua.

¿Cómo actúan los antitranspirantes?

Recuerda que los antitranspirantes controlan el exceso de sudor bloqueando los conductos con sales de aluminio, y los desodorantes controlan el olor haciendo que el sudor sea más ácido, es decir, menos apetecible a las bacterias.

¿Qué tratamientos secantes existen?

La iontoforesis. Se aplican pequeñas corrientes eléctricas en zonas de sudor en exceso para taponar los conductos hiperactivos. El efecto dura seis semanas.

Las inyecciones de toxina botulímica. Son las mismas que se emplean para ‘borrar’ las arrugas. En este caso, bloquean los nervios que estimulan las glándulas sudoríparas. El efecto dura unos meses.

Técnicas quirúrgicas. Pueden eliminar las glándulas sudoríparas de ciertas zonas o bien seccionar los nervios que trasladan los mensajes desde los nervios simpáticos a las citadas glándulas. Actualmente se utiliza la laparoscopia.