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pintar la casa en verano

Más frescos, llamativos y sorprendentes, los nuevos para pintar la casa en verano tonos ayudan a soportar con estoicismo el calor, a la vez que nos cargan las pilas llenándonos de optimismo. Una forma ágil y sencilla de renovar nuestra casa, aunque sea a pinceladas.

Añil: creatividad relajante

El azul nos anima a descansar, relajándonos y proporcionándonos serenidad y calma. Es un color relacionado con la creatividad, la integridad y la inteligencia, perfecto para realzar espacios sin demasiada personalidad, apagados o sin vida. Un color fuente de inspiración que transmite alegría y optimismo y ayuda a lograr renovación y paz. Combinado con blanco resulta refrescante y muy personal.

Amarillo, el rey de la luz

Dicen los expertos que el amarillo es el color de la ambición, aunque también es el del bienestar, la confianza y la autoestima. Pero por encima de todo, el amarillo es el color de la luz y la energía. De su mano conseguiremos iluminar los espacios más oscuros, aportando una nueva vida a estancias de paso, cuartos sin ventanas o habitaciones con escasa ventilación.

Azul claro: el sosiego

casa pinta de azul y blancoUno de los colores más naturales, el inspirado en el cielo despejado o en las aguas más tranquilas. Resulta refrescante, sereno y muy personal y ayuda a crear ambientes de sosiego, relajantes, pero a la vez creativos. Combinado con blanco al pintar la casa en verano ayudará a crear espacios en orden, perfectos para descansar y recargar las pilas, mientras que con gris y otros tonos naturales resultará idóneo para trabajar.

Verde: sólo apto para valientes

Más naturalidad a borbotones. El verde es valiente y aporta confianza a raudales. Del amarillo toma la luz, y del azul, la serenidad. Ambos, combinados, aportan vida y estabilidad a los ambientes más recargados. Perfecto para espacios cerrados, pero también para estancias con poca vida, es un color que aporta estabilidad, equilibrio y mucha personalidad.