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pies frescos y ventiladosNo hay pie que se mantenga fresco, encerrado en un zapato y sin ventilar. ¡Menuda barbaridad llevar las herméticas deportivas de material sintético, sin calcetines y en pleno verano! Así no debemos de extrañarnos de los malos olores. Más vale prevenir, toma nota.

El calzado debe permitir la transpiración; es preferible que sea abierto como los zuecos y las sandalias. Los materiales naturales son los más adecuados; las suelas de goma, salvo que el zapato esté bien ventilado, recalientan el pie.

Todas las medidas son pocas para evitar el sudor, aunque no es el único problema que puede afectar a los pies. Por eso son muy bien aceptados los productos que frenan el mal olor y refrescan los pies cansados y recalentados.

El exceso de sudoración puede acarrear problemas en la piel: dermatosis micóticas, virales y bacterianas. Con la higiene de los pies no se juega: agua y jabón todos los días; cambiar de calzado a menudo y, cuando sea necesario, llevar plantillas para combatir el olor y utilizar desodorantes en aerosol o crema.

Los activos antisépticos que contienen estos productos evitan la proliferación microbiana y eliminan los olores desagradables. Algunos, incluso, regulan la transpiración. Los productos en spray son rápidos y prácticos; pueden rociarse también en el interior de las zapatillas y sobre calcetines finos. En crema actúan con eficacia y añaden un efecto hidratante.