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Valle de Uco es una fértil llanura ubicada a 80 kilómetros al sureste de la ciudad de Mendoza. Acunada por la Precordillera y las altas cumbres del Cordón del Plata, se encuentra en una zona de gran altitud, brindando peras, uvas y duraznos de gran calidad. También es hogar de la más astuta y hermosa trucha arco iris de la región. El valle especialmente impresionante al amanecer, cuando los picos nevados reflejan los tonos naranja y rosado de la salida del sol. Emblemática postal del turismo en Mendoza.

Emplazada en este paraíso, se encuentra la Estancia San Pablo, cubriendo 43.000 hectáreas al pie de los Andes, celosamente vigilada por cóndores y guanacos. Esta propiedad pertenece a Walter Sibila, productor de vino y experto pescador, cuya familia a vivido allí por dos generaciones.

La principal atracción del lugar es el cristalino río San Pablo, un rápido curso que mana por sobre las rocas pardas hacia una larga y angosta franja verde de valle. El río desborda de truchas arco iris, pequeñas, rápidas y muy difíciles de atrapar. Estos animalitos son capaces de frustrar hasta al más avezado pescador. Es que allí las truchas no son tontas y deben ser abordadas de una forma completamente diferente, con un tipo de mosca distinto e, incluso, con una técnica específica. De más está aclarar que también requieren de gran esfuerzo y velocidad en le manejo de la caña.

Un día de excursión en la estancia comienza con el desayuno de bienvenida ofrecido por los dueños de casa antes de comenzar la jornada de pesca. Los invitados pasan el día pescando con mosca en los torrentes de montaña cercanos a la estancia, a los que se trasladan a caballo. El momento de descanso tiene lugar a la hora del almuerzo, cuando una espectacular trucha cocida en salsa al vino blanco es ofrecida como refrigerio, acompañada con frescas ensaladas y deliciosos vinos, sello indiscutible de la región cuyana. Una vez finalizada la comida, los pescadores se aprestan a intentarlo una vez más, aprovechando el río poblado de truchas.

El sol comienza a ocultarse, marcándoles a los visitantes que es hora de regresar a la estancia San Pablo. Allí, disfrutan de una cena temprana, consistente en las tradicionales empanadas de carne, acompañadas con un exquisito café. Alrededor de las 10 de la noche, emprenden el camino de regreso a su hotel en Mendoza capital, a descansar de una agotadora pero muy entretenida jornada de pesca.