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persecución en el trabajoSi en tu vida laboral das con alguien que te roba las ideas o hace la vida imposible… ¡párale los pies!

En cualquier trabajo, nos podemos encontrar celos, rivalidades, persecución en el trabajo, injusticias y/o apropiación de ideas ajenas. El mercado laboral es con frecuencia una jungla, donde un proyecto iniciado con ilusión puede convertirse en un suplicio cuando un compañero se transforma en un rival, o cuando un empleado brillante topa con un jefe mediocre e incapaz de aceptar sus limitaciones.

La violencia psicológica que se puede llegar a ejercer o sufrir en el trabajo es muy alta. Depende de los modelos de relación que hayamos interiorizado durante nuestra vida, algunos de los cuáles no sirven para defendernos de las agresiones laborales y la persecución en el trabajo.

El acosador moral, que es capaz de desprestigiar a un compañero o chupar como un vampiro las ideas de otro, elige a su víctima con cuidado: su inconsciente apunta con precisión a aquél que no sabe defenderse.

El que soporta a un acusador psicológico lleva dentro el recuerdo de otro acosador inconsciente. Tenemos este recuerdo instalado en nuestro psiquismo, y nos recrimina cuando hemos actuado mal. Aunque no somos conscientes de su existencia, llega a dominar gran parte de nuestra vida.

Lo exigentes que seamos, con nosotros y con los otros, pertenece a esa instancia moral que interiorizamos en la infancia, con las normas morales que aceptamos de nuestros padres. Si éstas fueron justas, nos sentiremos con derecho a defendernos y no toleraremos que nadie nos haga la vida imposible. Nuestra historia tiene que estar habitada por un padre que fomentó la independencia o por una madre que alentó la expresión de nuestra identidad individual. Pero si en nuestra historia las normas transmitidas estaban asociadas permanentemente al sacrificio, nuestra actitud será de sumisión porque no nos creemos merecedores del respeto de los otros.

Un caso de persecución en el trabajo

Gloria se siente enferma. Le gustaría quedarse en casa, pero no lo hará. Nunca ha faltado al trabajo. Es creativa de publicidad y le encanta. Su resistencia a acudir hoy a la agencia guarda relación con lo incómoda que se sentirá cuando vea a su jefe. Ayer se enteró por una compañera de que su jefe se había adjudicado una idea que ella había tenido y que él dijo que no le gustaba.

A Gloria no le hubiera importado que se apropiara para el departamento de una idea suya si él hubiera reconocido previamente su trabajo, al menos una palmadita de reconocimiento, mientras él aparece como el salvador de una campaña. Pero la rabia le hace reaccionar y decide que irá al trabajo y hablará con su jefe.

Gloria esta empezando a reaccionar tras comprender que ha mantenido una actitud servil hacia él. El padre de Gloria era un hombre con ambiciones, que sólo consiguió un puesto mediocre. Ella intentó compensar esa frustración paterna dando a un jefe sus ideas sin defenderlas como propias. Ahora, al revivir este antiguo dolor , decide resolver la situación y defenderse de un acosador moral.