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perder peso milagrosamenteEn el mundo moderno en el que vivimos hoy, la imagen corporal es cada vez más importante. Para algunos ésta es el reflejo de nuestra salud, mientras que para otros no es más que tener una figura lo más parecida a la de las modelos de pasarela. Lo cierto es que, independientemente del significado que cada persona le de a la imagen corporal, hombres y mujeres nos preocupamos por nuestra apariencia y de igual modo, por nuestra figura, y por ello muchos buscan perder peso milagrosamente.

Actualmente es muy fácil confundir el objetivo de lograr y mantener un peso saludable con la búsqueda de una figura que la sociedad considera como ideal y que no siempre es alcanzable.

Esta situación ha provocado un enorme crecimiento en la industria de la reducción de peso, la cual países como Estados Unidos genera un estimado de 30 mil millones de dólares al año.

En nuestro país, quizás no existan cifras como estas, pero no podemos decir que escapa del todo a esta realidad. Con tan solo leer un periódico, una revista, ver la televisión o conectarnos a internet, nos encontramos con anuncios de todo tipo de métodos y productos dietéticos, que en su mayoría prometen una reducción de peso rápida, fácil y con un mínimo de esfuerzo. No cabe duda de que estos métodos pueden parecer milagrosos y por ende muy atractivos, sin embargo, muy pocos cuentan con estudios científicos que demuestren su efectividad a largo plazo. Entre los métodos reductores más populares podemos nombrar los siguientes:

  • Dietas del Alimento Milagroso: se centran en un solo alimento al cual le crean cualidades “milagrosamente” reductoras y van desde la dieta de la piña hasta la del arroz. Estas carecen de variedad, por lo que pueden provocar deficiencias nutricionales, ya que es imposible encontrar en un solo alimento, todos los nutrientes que nuestro organismo necesita.
  • Dietas Altas en Proteínas: restringen casi completamente los alimentos ricos en carbohidratos (frutas, vegetales, granos y raíces) e incluyen cantidades ilimitadas de proteínas y grasas (carnes, huevos y lácteos). Aunque algunas personas le atribuyen una reducción de peso rápida a este tipo de dieta, sus efectos negativos sobre la salud son muchos. Entre los más notorios se encuentran la elevación del ácido úrico y colesterol, debilidad, náuseas, deshidratación, alteraciones hepáticas y renales y estreñimiento.
  • Ayuno: es utilizado erróneamente como una forma de perder peso milagrosamente y a la vez desintoxicar el organismo. Sin embargo, la reducción de peso que pueda darse al ayunar responde a la pérdida de agua y masa muscular, mas no de grasa. Además, si se realiza de forma frecuente y prolongada puede estar asociado a la anorexia.
  • Dietas de Fórmula (Batidos): consisten en la sustitución de una o dos comidas con una bebida baja en calorías y que aporte los nutrientes recomendados. A pesar de que este sistema parece conveniente, puede provocar tedio y no promueve hábitos alimentarios saludables que perduren aun si no se dispone del producto.

Aparte de estas dietas también es común el uso de la acupuntura, estimulantes musculares eléctricos, píldoras, parches, plantillas y aretes magnéticos, cuyos efectos no han sido probados, y no cuentan con ningún tipo de apoyo científico.

Ante tantas opciones en el mercado, es vital tener claro que la clave para lograr y mantener un peso adecuado sin poner en riesgo la salud, es combinar una alimentación equilibrada con la práctica de ejercicio en forma regular, una formula muy antigua y conocida por muchos.

En adición a la alimentación y el ejercicio, el buscar ayuda profesional, es también importante, por lo que le recomendamos dirigirse a quien mejor que nadie puede hacerlo: un nutricionista-dietista con idoneidad profesional.