Compartir

sol tercera edadCuando llegan estas fechas debemos tomar precauciones para paliar los efectos del sol y del calor, especialmente las personas mayores. Siga estas recomendaciones y disfrute de un verano con salud.

Medidas frente al calor

Tanto en casa como en la calle conviene tener en cuenta una serie de medidas muy sencillas que pueden evitar los problemas de salud asociados a las altas temperaturas.

En casa debemos mantener cerradas las ventanas que dan al sol y abrirlas durante la noche; permanecer en las zonas más frescas de la casa, utilizar abanicos, ventiladores o climatizadores, tomar duchas frescas frecuentemente; tomar abundante agua o zumos naturales, incluso sin sed; comer raciones de fruta fresca, evitar las comidas pesadas, muy calientes o muy condimentadas; llevar ropa fresca, poco ajustada, de colores claros y de algodón.

De igual modo, debemos evitar las actividades extenuantes, salir a la calle y permanecer en el coche en las horas centrales del día. Es necesario llevar protegida la cabeza con una gorra, usar gafas de sol adecuadas, utilizar cremas de alta protección solar y evitar la exposición solar indiscriminada.

La deshidratación

Si el consumo de agua es vital para cualquier persona, en el caso de los mayores se convierte en la regla de oro para evitar la deshidratación. Las altas temperaturas del verano y la consiguiente pérdida de líquidos requieren consumir entre un litro y medio y dos litros diarios de agua, que pueden ser sustituidos o completados por zumos y caldos.

La deshidratación se produce como consecuencia de la pérdida de agua del cuerpo a través de la sudoración y la transpiración en épocas de calor. Cuando el cuerpo pierde agua se activan mecanismos que desencadenan la sensación de sed y disminuye la eliminación de agua por la orina.

La deshidratación se manifiesta con sensación de sed, mareo, sequedad de la piel y las mucosas, caída de la tensión arterial, poca cantidad de orina y muy concentrada y calambres musculares.

Prevenir las quemaduras solares

Es bien conocido que el sol produce un efecto nocivo en la piel, pero ¿cómo prevenir las quemaduras solares?

La mejor forma de evitarlas es haciendo un uso racional del sol. Al principio del verano se debe tomar el sol durante pocos minutos, e ir aumentando el tiempo a medida que la piel se va adaptando.

Se debe proteger siempre la piel con cremas protectoras solares que actúan como filtro solar; en principio es recomendable comenzar con protección solar de 30-60. Si se toman baños o se suda mucho hay que ir renovando la crema de protección frecuentemente.

Usar sombrillas, camisetas y sombreros, evitar la exposición entre las 11:00 y las 16:00 horas –cuando la radiación solar es más intensa–, y el uso de cremas hidratantes después de la exposición solar, son otras recomendaciones.