Compartir

conseguir un vientre planoEn estos tiempos lo que se lleva es tener una tripa, no ya lisa, ¡sino convexa! Una tarea harto difícil, porque la mujer tiende a desarrollar tripita. Lo cual no quiere decir que haya que resignarse a ir por la vida con un flotador de guardia. Una adecuada combinación de dieta, ejercicio y productos puede conseguir que esos pantalones de talle bajo, hasta ahora impracticables, te queden bien por fin.

Cinco claves para combatir el vientre hinchado

¿Eres de esas mujeres que, a medida que va avanzando el día, nota como la cinturilla se le va clavando hasta dejar marca? ¿Y que siente que al final de la jornada podría hacer horas extra como boya? El problema está, en gran medida, en la elección y la digestión de los alimentos y las bebidas que ingerimos. Si sigues estos consejos, te notarás mejor:

  1. Come con calma, masticando a conciencia. La digestión comienza en la boca, durante la masticación, cuando se segregan enzimas y se fragmentan los alimentos, para que así al sistema digestivo le cueste menos procesarlos. Y nada de grandes porciones: mejor en varias ingestas pequeñas.
  2. Evita las bebidas con gas. Son al organismo lo que el papel de burbujas a los envoltorios: están llenas de aire extra.
  3. La lechuga es uno de los alimentos favoritos de las ‘dietófilas’, pero ¡cuidado! Nuestro organismo es incapaz de procesar la celulosa que contiene. Eso significa hinchazón y gases, como sucede con el repollo o la coliflor. No descartes otros tipos de verdura de hoja, como los canónigos, los berros o las endivias.
  4. ¿Sabías que la verdura congelada se digiere mejor que la cruda? Si tienes muchos problemas de gases, puedes calibrar esta opción. Además, para mejorar la digestión son de ayuda las infusiones o cápsulas de hinojo, anís estrellado o té rojo.
  5. Es mejor beber agua y líquidos antes o después, pero no durante las comidas, pues diluye los jugos gástricos y entorpece la digestión. Ten cuidado con la sal y con los alimentos ricos en ella, como los platos preparados (suelen ir llenos de conservantes) o la comida china.

Fortalece los músculos del abdomen

No por hacer muchos abdominales se van a fundir los adipocitos de la barriga. Al fin y al cabo, el panículo adiposo se encuentra por encima de los músculos, así que, por fuertes que éstos estén, la curvita depende de la grasa. Para quemarla, hay que hacer ejercicio aeróbico (andar, correr, bicicleta, etc.) y para fortalecer los músculos, ejercicios de resistencia o de tonificación. Es decir: hay que esforzarse con los famosísimos ‘abdominales’.

Los músculos abdominales frontales son como cuerdas de guitarra que deben ir tirantes desde el pecho hasta el pubis, y se encargan de mantener todo el contenido de la cavidad abdominal en su sitio. Cuando esos músculos se distienden (por sobrepeso, falta de ejercicio o embarazos), se van hacia los lados, la zona del vientre pierde tono y se nota mucho más hinchada.

Cuando están muy dados de sí, sólo se pueden recuperar mediante cirugía, pero generalmente un buen programa de ejercicios es la mejor solución para mantenerlos en forma. Y no sólo por estética: estos músculos son el corsé natural del tronco y tenerlos en forma evita muchos dolores de espalda. A la hora de hacer gimnasia, ten en cuenta varios factores:

  • Hay que concentrarse en cada ejercicio, sintiendo los músculos. No se trata de hacer repeticiones sin esfuerzo.
  • Cuidado con las malas posturas. Es importantísimo realizar los abdominales correctamente para no dañar ni la espalda ni las vértebras cervicales.
  • No basta con trabajar los abdominales rectos. Hace falta tonificar los dorsales y los oblicuos, lo que además ayuda a marcar la cintura.

Ejercicios antiflacidez

  1. Tumbada boca arriba, coloca las manos bajo la nuca, flexiona una rodilla mientras mantienes la otra pierna estirada a un palmo del suelo. Alterna la postura de ambas de manera que trabajes por igual las dos piernas.
  2. En la misma posición, flexiona las rodillas y levanta el tronco tensando el abdomen sin forzar el cuello.
  3. Tumbada boca arriba, levanta las piernas hasta que formen una ‘L’con el tronco. Pon los brazos en cruz y baja lentamente las piernas juntas hacia derecha e izquierda. La zona lumbar nunca se debe despegar del suelo.
  4. En la misma posición anterior, con las manos debajo del glúteo, levanta la zona pélvica y las piernas hacia arriba.