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verduras niñosLa hora de la comida puede convertirse en un infierno para los padres. Dar de comer a un bebé puede llegar a ser una odisea, sobre todo cuando el menú consiste en frutas y verdura. Normalmente se achaca esta rebeldía infantil al gusto que pueden tener estos alimentos. Pero un estudio británico asegura que los niños reaccionan así por la evolución del hombre.

Antiguamente la única forma de conservar los alimentos era guardarlos en un lugar fresco, en ocasiones envolverlos en hielo o salarlos. Hubo que esperar a la llegada del frigorífico, el congelador, los envases herméticos… para que los alimentos tuvieran cierta garantía sanitaria.

Por aquel entonces, la persona que consumiera un alimento en mal estado se exponía a una grave enfermedad, que en ocasiones provocaba la muerte. Los más afectados eran los niños, debido a que sus defensas todavía se están desarrollando.

El organismo británico de Investigación del Cáncer asegura que esta es la base de la aversión que tienen los niños ante la verdura, la fruta o la carne. Este comportamiento recibe el nombre de neofobia. Un miedo a lo nuevo que, en mayor o menor grado, afecta a todos los niños.

Para demostrar su teoría, se preguntó a 564 madres sobre la reacción de sus hijos ante ciertos alimentos. Los pequeños sólo mostraron rechazo a un grupo determinado de comida.

Tiene sentido que los humanos hayan evolucionado hacia la sospecha ante ciertos alimentos y que, así, los más jóvenes sólo confíen en aquellos que han probado anteriormente”, explica Lucy Cooke, investigadora de la Universidad de Londres (Reino Unido).

Para que los padres consigan que su hijo se termine toda la comida del plato, los expertos aconsejan que ellos mismos coman esos alimentos delante del niño. Entonces, “los pequeños se sentirán más seguros, sabiendo que no les hará daño, que si tienen que hacerles frente ellos por primera vez”, señala Cooke.