niños factores ambientalesLos niños, especialmente los menores de cinco años, son muy vulnerables a agentes y sustancias contaminantes tanto en los países industrializados como en los países en vías de desarrollo. Más del 40% de las enfermedades asociadas a factores medioambientales se produce en niños menores de cinco años.

Trastornos como el asma, problemas de desarrollo o el cáncer están con frecuencia relacionados con la contaminación, las sustancias químicas en alimentos y en productos domésticos, el humo de tabaco y de vehículos, etc.

La OMS ha alertado sobre este tipo de amenaza y tiene previsto realizar una serie de acciones de identificación, información y prevención sobre las mismas.

Los niños menores de cinco años son más vulnerables a este tipo de enfermedad ya que sus órganos y sus sistemas digestivo, reproductivo, nervioso no están todavía maduros, sino en pleno desarrollo. Las sustancias tóxicas que nos rodean pueden dañar sus órganos de forma irreversible o provocarles enfermedades crónicas que se manifiesten en la edad adulta.

Además los niños pequeños respiran más rápido que los adultos; comen y beben más en proporción a su tamaño. Por esta razón están expuestos a una mayor cantidad de sustancias tóxicas y contaminantes presentes en el aire, el agua y los alimentos.

También juegan en el suelo en su casa, en el parque donde se acumulan el polvo y otras sustancias. Y cuando son bebés, se llevan todo a la boca. Se trata de una parte esencial de su desarrollo pues es su manera de descubrir el mundo, pero algunos de los objetos que chupan pueden contener sustancias contaminantes.

El desarrollo físico e intelectual del niño precisa, además del cariño, de un entorno saludable, de un entorno que no atente contra su salud. Para lograrlo, debemos proteger su entorno para prevenir las enfermedades asociadas a factores medioambientales.

Algunas precauciones:

  • Evitar el humo del tabaco
  • Elegir champús, jabones y colonias con ingredientes naturales
  • Utilizar productos de limpieza suaves, menos agresivos
  • Consumir alimentos sin tratar o en el caso de que tengan pesticidas, pelarlos muy bien
  • Utilizar tejidos naturales
  • Lavar la ropa de cama al menos cada dos semanas
  • Ventilar bien todas las estancias