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mujer automedicaciónSiguiendo la tendencia internacional, en nuestro país también son las mujeres las que más consumen medicamentos que pueden producir dependencia. Benzodiazepinas, inductores de sueño y anfetaminas son los que lideran esta peligrosa lista. Calmar la ansiedad, bajar de peso, controlar la angustia o subir el ánimo, parecen ser las motivaciones detrás de esta cadena de automedicación y abuso de la medicación.

Ser mujer, profesional, tener independencia económica y entre 20 y 30 años parece el perfil de una persona que va derecho al éxito. Pero si a esas características sumamos la baja autoestima y una crisis de identidad e inseguridades la predicción cambia: tenemos al frente a una potencial adicta a los ansiolíticos, a los relajantes musculares y otros medicamentos que algunos creen milagrosos.

Según expertos hay factores culturales que hacen que la mujer sea más propensa al consumo de estos medicamentos. “La estética, el sobre peso y el cuento entre las amigas. Si una se dio cuenta que tomando fluoxetina le disminuía el apetito, va y le recomienda esta pastilla milagrosa a otra. Entonces se da la automedicación con fines distintos para los que fue creado el medicamento. Por eso podemos afirmar que las mujeres se automedican más que los hombres”, explican.

“La tendencia en nuestro país es similar a la del resto del mundo, y serían las mujeres las que más los consumen. El primer elemento que hace que la mujer pueda caer en un abuso de medicación y algún porcentaje en adicción, es la automedicación en dos campos más frecuentes: la fluoxetina para bajar de peso y también los derivados anfetamínicos para inhibir el apetito, siendo estos últimos los más peligrosos porque su uso habitual y continuo produce dependencia. Y es que además de ser inhibidores del apetito tienen un efecto estimulante del sistema nervioso central: ellas están más despiertas, empiezan a estar alertas y se sienten más rápidas, entonces lo que empezó como un consumo para bajar de peso se convierte en un estimulante. Nosotros hemos tenido pacientes muy graves que empezaron así, para estar mejor con los niños, en el trabajo, con más energía”, cuentan. El otro grupo de medicamentos de alto riesgo son las las benzodiazepinas en todas sus formas (clonazepan, alprazolam, diazepan, bromazepan), inductores de sueño como flunitrazepan, los antijaquecosos y los jarabes para la tos que contienen codeína.

Hay que aclarar la diferencia entre abuso y dependencia de un medicamento. Dependencia significa que la persona necesita consumir más dosis de cada medicamento para obtener el mismo efecto, pero hay una indicación válida de uso y abuso cuando la persona sin haber una indicación, comienza a usar para fines no muy claros el producto a veces buscando efectos específicos. Por ejemplo, consumir un remedio para sentirse más etéreos o sentirse más activos, pero no hay una necesidad terapéutica en el consumo.

Incluso hay mujeres que van más allá y que comparten recetas magistrales para bajar de peso. Generalmente esas recetas tienen algún principio anfetamínico, que con el tiempo se hace adictivo. En el año 2012, después de entrevistar a 477 personas que estaban adquiriendo productos para bajar de peso (recetas magistrales, productos elaborados para bajar de peso y los llamados productos naturales), en una muestra de farmacias de Santiago. De esas 477 personas más del noventa por ciento eran mujeres y el gran riesgo es que algunos de ellos pueden llevar a dependencia o abuso, cuenta la profesionales del sector.