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Cada vez cambiamos más de trabajo

cmabiar de trabajoPueden darse tres razones diferentes a la hora de dar un golpe de timón en la carrera profesional y enfrentarse a un cambio: la fundamental es que el trabajo actual no satisfaga a quien lo realiza; también puede ocurrir que el puesto que se ocupe no ofrezca seguridad para el futuro; o que, en el peor de los casos, se haya perdido el empleo y, salvo que se pueda vivir de las rentas, no quede más remedio que buscar otro para sobrevivir.

Según la Encuesta de Calidad de Vida en el Trabajo, realizada por el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, el 71,1% de los empleados ha cambiado alguna vez de ocupación. En otro estudio del Ministerio se asegura que sólo el 53,7% de los trabajadores se mantiene en la misma misma empresa más de 10 años.

Dada la movilidad creciente del mundo laboral, te proponemos algunas ideas para facilitar la dura tarea de encontrar el empleo que mejor se ajuste a tus necesidades y aspiraciones, o, al menos, para ayudarte a pensar en alternativas que quizás nunca antes te habías planteado.

Si necesitas dar un giro a tu carrera

Dicen los expertos que entre los 35 y 40 años es frecuente que aparezca la preocupación por reorientar la trayectoria profesional. Este deseo a veces significa dedicarse a otras labores dentro de la propia compañía; en otras ocasiones implica cambiar de trabajo y empresa. Incluso, los hay que optan por rupturas más radicales, como dedicarse a hacer algo completamente diferente o abrir un negocio.

La explicación que dan los psicólogos es que en esa etapa central de la vida se aviva el deseo de recuperar parte de lo que se ha sacrificado para alcanzar el nivel actual. Así, es común que muchas personas reinicien estudios o actividades abandonadas años atrás y deseen hacer cambios en su trabajo porque ya no quieren lo mismo que al principio de sus carreras.

Si te encuentras en el grupo de quienes, teniendo un puesto más o menos seguro, quieren abandonar su actual empresa, lo primero que has de hacer es averiguar las razones que te motivan a tomar esta decisión. Al realizar esta evaluación, tienes que ser sincera pero también realista. Lo normal es que, cuando se decide reorientar la vida profesional, se parta de una posición de insatisfacción: la retribución no es la que esperabas; no has conseguido la promoción que te habían prometido; notas que has llegado a tu techo; estás cansada; o, sencillamente, quieres subir más, y más rápido, en el trabajo.

Conseguir promocionarte no va a ser una tarea fácil ya que, cuanto más se sube en la pirámide jerárquica, menos puestos disponibles hay. Modérate antes de comentar que quieres marcharte. Plantéate objetivos realistas, acordes con tu formación y experiencia, a tus propios deseos y a la coyuntura del mercado. Analiza tus oportunidades y limitaciones ante el cambio, incluso las concesiones que estás dispuesta a realizar para alcanzar la nueva situación, y anticípate a las dificultades que vas a encontrar en tu camino.

Una vez realizado este detallado diagnóstico sobre tus capacidades (qué puedes hacer), tus necesidades (qué necesitas hacer) y tus deseos (qué quieres hacer), es imprescindible una estrategia de actuación para concentrarte en la consecución del objetivo que realmente quieres alcanzar. Si no sabes lo que buscas, difícilmente podrás encontrarlo.

Diez razones para irte y cambiar de empresa y trabajo

  1. Tu trabajo te provoca hastío o angustia.
  2. Las condiciones laborales han empeorado.
  3. No aprendes, ni mejoras, ni avanzas.
  4. No reconocen tu titulación, tu esfuerzo ni tu contribución a la empresa.
  5. Consideras que tu sueldo no es el adecuado.
  6. No hay posibilidad de lograr el puesto que deseas dentro de la empresa.
  7. No te sientes a gusto con la política de la compañía.
  8. De verdad deseas cambiar de trabajo, a pesar de los riesgos.
  9. Sabes que vas a estar mejor valorada en otro sitio.
  10. Se ha presentado una buena oferta de trabajo.

Tu puesto en peligro

Está demostrado: es más fácil encontrar otro trabajo cuando se tiene uno que cuando se está en el paro. Así que, si tu puesto está en peligro, es aconsejable que te pongas de inmediato a buscar otro lugar donde desarrollar tu talento, pero con discreción.

Desde que comiences la búsqueda hasta que recojas sus frutos, vivirás en tensión y te volverás irritable. Por eso, deberás evitar los enfrentamientos y los comentarios en los que manifiestes tu disconformidad con los jefes o con la política empresarial.

Además, si aspiras a encontrar el empleo de tu vida, te aconsejamos que antes de abandonar tu puesto actual mantengas o incrementes tu valor competitivo en el mercado.

Para ello, asiste a conferencias, participa en seminarios o cursos de especialización, contacta con otros colegas y, por si acaso y de forma discreta, deja entender que estás abierta a alguna oferta interesante. No estaría de más alcanzar notoriedad profesional haciéndote ver y manteniendo relaciones cordiales con todos.

Las señales del despido

Con frecuencia, el peligro se intuye antes de que se produzca el despido.

Sin embargo, por si eres algo despistada, te damos pistas para averiguar si tu futuro empieza a ser incierto:

  1. La empresa o el sector en el que trabajas pasa por una crisis.
  2. Se oyen rumores de venta de la compañía.
  3. Has estado muy ligada a un jefe destituido.
  4. La dirección te ha impuesto un adjunto que no has solicitado.
  5. Se produce un cambio a peor en el trato que te dan tus superiores y colegas.
  6. Recibes críticas reiteradas.
  7. Te das cuenta de que hay muchas cosas nuevas que no sabes hacer y no puedes aprender y, además, la empresa no invierte en tu formación.
  8. Te asignan unos objetivos inalcanzables o, por el contrario, no te dan nada que hacer.
  9. Tus jefes comienzan a dar órdenes a tus subordinados.
  10. A otros compañeros los promocionan y a ti no.

Aterriza bien en el nuevo puesto

Más de una cuarta parte de los nuevos incorporados deja la compañía antes de un año, sobre todo por problemas de integración. Es posible que el nuevo trabajador no se adapte por la fuerte cultura de la empresa anterior y/o de la nueva, o por larga permanencia en una sola compañía, que hace creer que todas las empresas tienen que ser como la antigua.

Además, también puede surgir la decepción por no cumplir los requisitos del puesto, no corresponder la oferta inicial con la realidad de la compañía o tener mayores expectativas que las que realmente se pueden lograr.

Por lo tanto, el aterrizaje en la nueva empresa requiere grandes habilidades de adaptación, flexibilidad e integración. Para comenzar con buen pie es aconsejable:

  • No pretender cambiarlo todo.
  • Abrir bien los ojos para poder saber quién es quién cuanto antes.
  • Ser receptiva y aceptar los comentarios y la ayuda de tus compañeros.
  • Aprender las reglas no escritas de la empresa.
  • No escatimar amabilidad y sonrisas.
  • Ser prudente. No des tu opinión a no ser que estés muy segura de saber con quién hablas.
  • Evitar comentarios de cómo se hacían las cosas en otras empresas.
  • Demostrar seriedad, responsabilidad e interés.

Para superar un despido

El ‘outplacement‘ es un término anglosajón que significa colocar fuera. Se utiliza para denominar a los servicios de empresas especializadas en asesorar en la recolocación y readaptación de los profesionales que van a perder su trabajo.

La idea se basa en que la empresa no abandona al empleado que se ve forzada a despedir. Así que contrata a unos consultores que le ayudarán a superar el despido y le apoyarán para que mantenga el espíritu alto.

Además de ofrecerle ayuda en la reorientación de su futuro profesional, la consultora estudiará y preparará conjuntamente con el afectado el plan de actuación y el programa de reorientación de su carrera; le dará formación en técnicas de búsqueda de empleo y le enseñará cómo redactar su currículum, cómo superar las entrevistas de trabajo, dónde buscar fuentes de colocación y, sobre todo, cómo saber ‘venderse’ mejor.