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El hierro y la inmunidad

El déficit de hierro es un problema frecuente que se observa en determinadas circunstancias de la vida, en particular en los primeros meses de vida, durante el embarazo, la lactancia y cuando se produce una pérdida importante de hierro y de sangre con la menstruación.

La manifestación más común del déficit de hierro es la anemia, entidad clínica bien conocida por los médicos dada la frecuencia con que se produce. Sin embargo, la repercusión sobre la respuesta inmunológica de la falta de hierro no es tan conocida.

Estudios específicos realizados en personas que tienen una carencia de hierro y que, por tanto, presentan una anemia, sugieren que si bien no parece haber un impacto especial sobre la fabricación de anticuerpos frente a los antígenos víricos o bacterianos, las personas afectadas por esta carencia sí presentan una disminución de la capacidad de atracción de los leucocitos neutrófilos a los focos infecciosos y una disminución del número de linfocitos.

Por otro lado, se pueden citar algunos trabajos que demuestran que un aporte excesivo de hierro facilita en algunas personas la exacerbación y el empeoramiento de infecciones bacterianas, lo que aconseja prudencia a la hora de administrar suplementos de hierro más allá de las cantidades recomendables para normalizar la tasa en sangre.

El cobre y la inmunidad

Otro mineral con el que se han realizado estudios para la investigación de la respuesta inmunológica del organismo es el cobre. Algunos han podido demostrar que la carencia de cobre disminuye la respuesta inmunológica frente a la infección, pero no se ha podido determinar el mecanismo íntimo por el que este efecto se produce.

En la experimentación con animales, se ha podido observar una disminución de la respuesta inmunológica y del tamaño del timo (glándula endocrina de los vertebrados que participa en la función inmunitaria a través de los linfocitos T); disminución que desaparecía al aportar de nuevo cobre en la dieta, lo que permitiría reafirmar el papel de este mineral frente a las infecciones.

El selenio y la inmunidad

El selenio es un oligoelemento (elemento químico) necesario para sintetizar los leucotrienos. Interviene además, como cofactor del encima que protege la función fagocitaria de los neutrófilos (célula de la sangre implicada en las defensas del cuerpo frente a las infecciones y fenómenos inflamatorios).

En distintos trabajos de investigación con animales se ha podido demostrar que si se les suministra un aporte suplementario de selenio, las alteraciones descritas se solucionan, permitiendo afirmar que el selenio juega un papel en la respuesta inmunológica, tanto la que tiene que ver con la producción de anticuerpos como la mediada por células.

El zinc y la inmunidad

Probablemente sea el zinc el oligoelemento (elemento químico) cuyo papel en la respuesta inmunitaria es más conocido. Hoy es posible confirmar su participación en la respuesta humoral (mediada por linfocitos B y las células plasmáticas), habiéndose demostrado una disminución de la fabricación de anticuerpos en las personas que ingieren cantidades insuficientes de este mineral.

En situaciones de carencia de zinc se producen con mayor frecuencia infecciones respiratorias, conjuntivitis e infecciones por hongos; habiéndose demostrado el restablecimiento de la normalidad tras la administración de suplementos de zinc, lo que corrobora el importante papel de este mineral en la respuesta inmunitaria. Además, en situaciones de déficit de zinc se ha observado una disminución del número de leucocitos en la sangre y un retraso en la respuesta inmunológica mediada por linfocitos T, así como un aumento de la toxicidad celular de los macrófagos. Estos hallazgos son quizá los más importantes, aunque los trabajos de los investigadores en este campo apuntan algunos otros efectos adicionales a los aquí citados.

En resumen, el papel de la dieta en las defensas orgánicas y frente a las infecciones queda demostrado, pudiendo concluir que una persona bien alimentada y nutrida está en condiciones de hacer frente de forma más efectiva a las infecciones o de aumentar la resistencia frente las mismas.