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mascarilla pielLas mascarillas de belleza son uno de los tratamientos cosméticos más antiguos y existen datos de su uso en el antiguo Egipto, Grecia y Roma y las antiguas civilizaciones orientales.

Es uno de los tratamientos más agradecidos, se aplica con facilidad, actúa rápidamente y su efecto es inmediato. Hay mascarillas de todos los tipos: Hidratantes, nutritivas, astringentes, reafirmantes, calmantes, purificantes para pieles grasas… Y con múltiples texturas: ligeras como lociones, más espesas para dejar secar sobre la piel…

Su uso puede ser combinado: si tenemos una piel mixta podemos alternar una mascarilla purificante y desincrustante que nos ayude a cerrar los poros y luchar contra los puntos negros con una hidratante que actúe sobre nuestras zonas secas.

Tómate tu tiempo. Tras una exfoliación es imprescindible que antes de aplicar la mascarilla sigas las instrucciones del producto elegido y déjalo actuar mientras te relajas.

No olvides la zona del cuello, pero evita el contorno de ojos. Puedes aprovechar para tumbarte y poner los pies en alto o darte un baño con sales (no demasiado caliente).

Mantén la mascarilla sobre tu rostro el tiempo que indique el envase: no por dejarla más tiempo sobre la piel va a tener más efecto. Al retirarla, hazlo siempre con movimientos suaves, sin frotar la piel. Sobre la piel limpia aplícate un tónico suave.