mascarillas para cada problemaAliadas incondicionales de las pieles y los cabellos con problemas, las últimas fórmulas suponen su auténtica tabla de salvación.

Ojeras y bolsas

No hay milagro que borre las bolsas en los ojos, pero hay mascarillas que mejoran el aspecto de la mirada ¡casi tanto como unas gafas de sol! Su presentación más habitual es en forma de parches transdérmicos, que tienen la ventaja de ofrecer mucha hidratación sin gota de grasa, ya que ésta puede hinchar un poco los párpados.

  • RECOMENDADA PARA: suavizar las patas de gallo y disimular las líneas de expresión.
  • EL TRUCO. Si durante el tiempo de aplicación de la mascarilla puedes reposar con los pies en alto, mejor que mejor; sobre todo si antes de ponerte el parche te das un pequeño masaje con golpecitos en el contorno de los ojos.

Cutis sensible

Son pieles que enrojecen a la mínima provocación y que, sobre todo con el aire seco de las calefacciones, el frío del exterior y los cambios bruscos de temperatura, se sienten tirantes y poco confortables. Una mascarilla con activos calmantes les ayuda a recuperar el equilibrio perdido.

RECOMENDADA PARA: reducir rojeces y eliminar la sensación de tensión sobre al piel.

EL TRUCO. Aplícala en una capa generosa después de limpiarte el cutis con una crema o una leche, mejor que al agua. Por la noche, ayudará a la epidermis a aprovechar bien las horas de descanso.

Puntos negros e impurezas

Los granos y los brillos no son sólo cosa de jóvenes; e pueden tener a los 30 o los 40 años. Los cutis grasos tienen los poros más abiertos y en ellos tiende a acumularse el sebo. Las mascarillas desincrustantes y purificantes consiguen ‘extraer’ esa suciedad.

  • RECOMENDADA PARA: afinar los poros y reducir la grasa causante de los brillos.
  • EL TRUCO. Utilízala tras la exfoliación en la ducha. El vapor abre el poro y permite que actúe mejor el producto.

Piel apagada

La falta de sueño y una alimentación poco equilibrada influyen mucho en la luminosidad de la piel, especialmente en la de las fumadoras, que se encuentra peor oxigenada, o en los cutis maduros, cuya renovación celular es más lenta. Para ellas son perfectas las mascarillas hidratantes.

  • RECOMENDADA PARA: un efecto de frescor inmediato.
  • EL TRUCO. Si cubres también el contorno de los ojos y de la boca, suaviza las arrugas.

Sequedad

Hay ocasiones en las que no basta con ponerse crema dos veces al día: aún así, se siente el cutis seco como la tierra cuarteada tras la sequía. Las mascarillas hidratantes son auténtica ‘mano de santo’, ya que aportan agua en grandes cantidades.

  • RECOMENDADA PARA: dar un aspecto flexible a las pieles que requieren hidratación, después de un viaje o antes de una fiesta.
  • EL TRUCO. Conviene extender una capa muy generosa en las mejillas, la zona más seca, sin olvidar el escote.

Pelo ultracastigado

Independientemente del estado del cuero cabelludo, hay elementos externos que provocan auténticas catástrofes en la fibra capilar.

Los tintes, las mechas, los alisados y las permanentes o moldeados dejan el pelo seco como la estopa, y eso, por no mencionar agresores tan activos y comunes como el ‘brushing’ (estirado del cabello con el cepillo y el secador).

Para recuperarlo de forma intensiva, son perfectas las mascarillas que se dejan largo tiempo, como la nueva generación de productos de acción nocturna.

  • RECOMENDADA PARA: revitalizar el cabello muy castigado o fragilizado, así como para el pelo voluminoso que necesita productos que aporten control.
  • EL TRUCO. Si diriges el chorro de aire caliente del secador sobre el cabello empapado en mascarilla, el calor ayudará a que penetre mejor el producto. Si no hay testigos y puedes soportar la incomodidad de dormir con ella, ponte un gorro de ducha encima para potenciar su efecto.

Cabello encrespado

¿Un pelo fosco y sin brillo? En invierno, el aire seco de las calefacciones aumenta la electricidad estática del cabello. Y un pelo deshidratado se torna rebelde pues, ante la falta de agua interna, intenta robarla del exterior como puede, hinchándose y buscando cada gotita de hidratación del ambiente. Para remediarlo, al menos una vez por semana, usa una mascarilla nutritiva.

  • RECOMENDADA PARA: aportar suavidad y mantener el brillo tras el tinte.
  • EL TRUCO. Extiéndela mechón a mechón con el cabello semihúmedo, no empapado.

Envejecimiento capilar

Los años hacen que el cabello pierda densidad (hay menos folículos activos y, por tanto, menor cantidad de pelo) y se vuelva más fino. Una forma de evitarlo es usar dos veces al año un tratamiento anticaída y recurrir a la nueva generación de mascarillas antiedad.

  • RECOMENDADA PARA: dar más cuerpo y fuerza al cabello que, por el paso del tiempo, se ve más desvitalizado. Es excelente también para fortalecer el cabello frágil.
  • EL TRUCO. Reparte el producto desde las raíces hasta las puntas con la ayuda de un peine de púas anchas.