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mascarillas pielPor su olor, su color y su textura, estos cosméticos aplicados en frío relajan y refrescan, además de aportar indudables beneficios a tu piel. Las mascarillas devuelven un brillo sano y favorecedor a las pieles mates o asfixiadas por falta de lípidos o agua. Aunque la tendencia a tener poros abiertos se hereda, las mascarillas de arcilla disminuyen de forma considerable su tamaño.

A cada problema su mascarilla

Todas dejan un rostro resplandeciente y la piel mas suave y tonificada. Cumplen distintas funciones: limpian, hidratan, revitalizan o regeneran. Todas deben usarse, por lo menos, una vez por semana, y siempre que sea necesario en situaciones que requieren soluciones rápidas, como calmar una piel tirante, sensible o afectada por el sol.

Las hay en gel, crema y las llamadas ‘peel off’, de textura gelatinosa, que se pegan al rostro como una fina película transparente; posteriormente se retiran de una pieza.

Para el cutis seco, llevan sustancias hidratantes, proteínas vegetales, ácido hialurónico, aminoácidos y ácidos grasos esenciales. Ayudan a retener el agua en la piel.

Para la piel grasa, las más indicadas son las que llevan arcilla, fangos o resinas que absorben el sebo y limpian en profundidad. El frescor que desprende el mentol acrecienta la sensación de limpieza. También pueden usarlas las pieles normales, siempre que contengan además ingredientes suavizantes.

Las calmantes incluyen sustancias anti-inflamatorias como la manzanilla y las algas. Las de efecto ‘lifting’ borran los signos de estrés, fatiga o el paso de los años. Estimulan la piel vigorosamente y ayudan a tensar los rasgos. Las revitalizantes devuelven luminosidad a las pieles apagadas.

Mascarillas naturales para hacer en casa

Si eres partidaria de los cosméticos con ingredientes procedentes de la despensa, toma nota: la mascarilla de mayonesa (un huevo, media cucharadita de sal marina, dos cucharadas de jugo de limón, una taza de aceite de oliva) es muy hidratante y restaura el cutis.

Consérvala en la nevera y déjala en la cara unos 15 minutos. Las rodajas de pepino, refrescantes y calmantes, se escurren del rostro. Mejor, extrae el jugo de la hortaliza, añade unas gotas de zumo de limón y una clara de huevo batida. Deja secar el ungüento en la piel.

Aplícalas frías para calmar la piel

Mientras el calor apriete, puedes guardar la mascarilla en el frigorífico para conseguir un golpe de frescor inmediato y tonificar la piel. Para utilizarla correctamente, aparta el cabello del rostro y limpia la piel con desmaquillante, un gel o un jabón limpiador.

Extiende el producto en capa fina o gruesa, según las indicaciones, desde el interior hacia el exterior, empezando por el cuello y el óvalo y terminando por la línea media (frente, nariz y mentón). Déjala actuar unos minutos. Si es limpiadora se retira con agua y si es hidratante, con un algodón húmedo.

Consejos y productos recomendados

En verano aumenta la actividad de las glándulas sebáceas; las pieles normales con tendencia a grasa pueden necesitar mascarillas más absorbentes que el resto del año. Pero deben siempre actuar con suavidad, sin dañar la epidermis.

La piel recibe mejor los beneficios de una mascarilla si se retiran antes las células muertas haciendo una exfoliación. Limítate al tiempo de aplicación que figura en el cosmético, por dejarlas más tiempo no mejoran los resultados.