flacidezLa vida sedentaria, la dieta poco equilibrada…nuestra vida cotidiana muchas veces nos impide cuidarnos, y hace que nuestros músculos se vuelven flácidos con el paso del tiempo. Hay muy variadas y efectivas soluciones para recuperar el tono.

Existen soluciones para la flacidez, pero como en el caso de la celulitis, pasan por combinar una serie de acciones que exigen disciplina, sentido común y, muchas veces, disponibilidad económica para los tratamientos.

Sólo combinando los tres factores, el éxito está asegurado, porque si estás dispuesta a gastar dinero, pero te falta sentido común y decisión para barajar factores distintos como una alimentación correcta y la quema de calorías, los resultados durarán poco. Las privilegiadas con buena herencia genética o las que atesoran toneladas de fuerza de voluntad y una visión global del problema, probablemente lucharán mejor y ganarán la batalla con más facilidad.

Cómo, dónde y porqué te afecta

La flacidez no tiene relación directa con el sobrepeso porque se da tanto en los cuerpos delgados como en los que pesan más de lo debido. Sin embargo, la firmeza es un beneficio para todas las anatomías, incluso podría decirse que favorece más a los cuerpos con más curvas porque se ven más firmes. Pero estar blanda y algo “fofa” tiene arreglo si se practican los ejercicios adecuados. Un buen tono muscular puede conseguirse con actividad física, aunque algunas personas ya lo disfrutan por naturaleza.

Las zonas más expuestas a ser blanco de la flacidez son los senos, la cara interna de los brazos, los muslos y los glúteos. Aunque el reloj biológico es inexorable marcando en las células las modificaciones físicas propias del paso del tiempo, conviene no menospreciar otros factores a la hora de abordar la flacidez.

El estrés, la ansiedad, algunas enfermedades y el estilo de vida afectan al tejido conjuntivo. Las fibras elásticas que lo forman son muy sensibles a las alteraciones o ruptura de los ritmos metabólicos naturales, como la nutrición, el reposo y la eliminación de desechos.

Varios frentes

Es inevitable. Con el paso del tiempo se va perdiendo la capacidad elástica de la piel y se van degradando las fibras de colágeno y elastina que dan flexibilidad a la epidermis. Alrededor de los 30 años comienza ese proceso de envejecimiento.

La flacidez va acompañada de atonía en los tejidos musculares internos. Los cambios bruscos de peso y las dietas drásticas son funestas para mantener la firmeza. Una alimentación pobre en proteínas está relacionada con la falta de tono muscular. La cosmética reafirmante mejora la calidad y estructura de la piel, aunque sola sirve de poco, actúa en sinergía con los demás factores mencionados.

En cuanto a la actividad física, hay que ejercitar los puntos clave donde primero se instala la flacidez de forma sistemática. Las pesas son muy adecuadas. También los tratamientos en centros de estética son buenos complementos.