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piel maquillajeLas nuevas bases se adaptan a las características de todos los cutis. Son tratantes y aportan color. Como un traje a medida, el maquillaje se adapta a las características personales. El tono, la textura, y la capacidad de cuidar la piel y de iluminarla se ajustan perfectamente.

Los maquillajes aspiran a perfeccionar y sublimar el cutis. Camuflar o empolvar una piel apagada, seca o grasienta con una gruesa capa de maquillaje está en las antípodas de la belleza. Para pintar un buen cuadro es preciso contar primero con un buen lienzo. En este caso hablamos de la tez, un término arrinconado por otros más comunes.

Por una tez perfecta

La raza y la genética determinan el color y la luminosidad de la tez, pero también otros factores pueden modular o alterar temporalmente ese tono: los rayos del sol, una anemia que puede empalidecer el rostro, algunos cosméticos o determinadas condiciones climáticas. En cambio, la textura de la piel no es exactamente hereditaria; varía con el estado de salud en general y hasta con el grado de hidratación que se mantenga.

Una tez perfecta es, según los cánones, homogénea, fresca, luminosa, lisa, sin manchas ni rojeces. Por añadidura, esa piel ideal no tendría que tener ninguna espinilla, ni un grano, y los poros estarían cerrados e invisibles. Pero no hace falta ser un recién nacido para disfrutar de ese perfecto estado del cutis.

Si mantienes bien hidratada la capa córnea y la calidad del manto hidrolipídico que la envuelve está en buen estado y equilibrado, contarás con una buena base y una buena textura. En cambio, una superficie excesivamente grasa hace que con el brillo se acentúen las imperfecciones o, por el contrario, una seborrea insuficiente potencia una piel seca que puede llegar a descamarse.

La luz y el color del cutis

La superficie de la piel refleja las luces de los lugares y de las estaciones. Por ejemplo, las luces doradas del verano le dan calidez; las primaverales son también favorables. Sin embargo, las luces de invierno, al tener un componente gris azulado, hacen que una tez amarillenta parezca verdosa, y acentúan las arrugas. Las luces cenitales no potencian tampoco la belleza del rostro.

Los focos en el techo proyectan sombras duras y agravan las ojeras; ni el mejor maquillaje soporta una luz de este tipo. Estas luces no son aconsejables en el cuarto de baño. Presta atención a la iluminación de esta pieza de la casa porque pocas veces coincide con la luz exterior o con la de tu lugar de trabajo; tenlo presente para no pasarte con el maquillaje o busca una iluminación que se adapte mejor al lugar en donde vas a estar durante el día.

La luz de las velas y la nocturna, tamizada, dan un matiz cálido a la tez, pero también pueden crear zonas de sombras que acentúan las ojeras e imperfecciones. La luz del atardecer, algo cobriza, realza la luminosidad de la piel aunque palidece los colores. La luz de pleno día es equilibrada, ni demasiado azulada ni demasiado dorada, es la ideal para la tez. La luz matinal es fría y azulada: blanquea los colores y difumina los rasgos, lo mismo que ocurre con la fluorescente.

La alimentación y el estrés influyen en el tono

La alimentación, los cambios hormonales, la salud, el cansancio y el envejecimiento afectan al estado de la piel y a su color. Así, los platos de comida especiada provocan en algunos casos un enrojecimiento pasajero debido a la vasodilatación que se produce. También, una fuerte absorción de caroteno (presente, entre otros alimentos, en la zanahoria) produce un color anaranjado.

Situaciones de estrés intenso o de pánico pueden provocar una gran palidez, al retirarse la sangre del rostro. La vascularización de la piel y por tanto su color se ven afectados por enfermedades cardiovasculares, respiratorias y hepáticas. Al entrar en calor rápidamente, el choque térmico provoca enrojecimiento por una dilatación de los vasos. La coloración de la piel depende también de la cantidad de hemoglobina (transporta oxígeno en el interior de los glóbulos rojos) que tenga la sangre. Si no es suficientemente rica en oxígeno, el color será grisáceo y mortecino.