maquillaje-ojosUn simple toque de maquillaje en los ojos produce un cambio notable en cualquier rostro. Unos buenos productos aplicados con precisión puede transformarlo. Los ojos pequeños, muy grandes, saltones… o los párpados caídos, se pueden modificar gracias al papel que juegan las sombras, los lápices delineadores y las máscaras de pestañas, que ya se utilizaban desde los lejanos tiempos de los faraones de Egipto.

Atención a las cejas

Olvidado o menospreciado, el maquillaje de las cejas es, sin embargo, muy útil para obtener un aire sofisticado o para definir la mirada de forma muy natural. Los lápices de cejas en tono marrón se aconsejan para las rubias; en gris, para las morenas y para las mujeres de pelo castaño; y en visón, suavizan los rasgos de la cara.

Si las cejas son demasiado finas o tienen alguna pequeña calva se ‘rellenan’ con lápiz o con una sombra de su mismo tono bien extendida con un pincel. Nunca se pintan con rímel.

Trucos para maquillar tus ojos

Si tienes los ojos pequeños y quieres que parezcan rasgados, utiliza sombras oscuras aplicándotelas desde el centro del párpado superior hasta el exterior del ojo. Después, con un lápiz delineador blanco, traza una línea por la parte interior del ojo en el párpado inferior.

Si tienes los ojos caídos, para subir ópticamente el párpado superior, aplica sombras oscuras en su mitad externa, bien difuminadas hacia la sien. Delinea con un lápiz oscuro desde la mitad del párpado inferior hacia el extremo exterior del ojo.

Si tienes los ojos hundidos, para hacerlos resaltar, maquilla con una sombra brillante o satinada, en color claro, todo el párpado móvil. Los tonos oscuros sólo debes aplicarlos en el pliegue. Evita las sombras en colores fuertes porque los harán más hundidos.

Y si tienes los ojos prominentes, aplica una sombra de tono profundo. En el arco de la ceja, pon otra más clara. Debes prescindir de las sombras brillantes y de los lápices blancos porque resaltan la mirada.

Destaca su color y su forma

A los ojos marrones, de color miel o verdosos les favorecen las sombras marrones, doradas y rojizas. A los ojos negros les van los tonos neutros y claros (beiges y rosados). Los ojos azules no deben delinearse con una raya azul porque ésta resaltará demasiado. A los ojos de colores fríos (azules, verdes muy claros y grises) les convienen las sombras cálidas.

Para obtener un resultado discreto, se debe utilizar una sombra del mismo color que el de los ojos. Para un efecto sofisticado hay que buscar el contraste. Elige tonos complementarios con el color de tu pelo y de tu piel. Con ellos, siempre acertarás. Puedes aplicar las sombras con un pincel húmedo para delinear los ojos con discreción. Ten en cuenta, que los colores claros siempre realzan los ojos.

No dibujes el borde interno de las pestañas si tienes los ojos pequeños. Hazlo sólo por fuera. Los ojos grandes pueden efectuarlo en ambos lados. Las sombras oscuras esculpen la forma de los ojos, y las blancas y beiges los iluminan. Los colores vibrantes, como el azul, el rojo o el verde, alegran la mirada.

Perfila con un lápiz

La mina ha de ser cremosa, apta para maquillar hasta los ojos más sensibles. La madera suele ser de cedro, y las fórmulas, a base de ceras de origen vegetal. Los lápices automáticos son cómodos para llevarlos en el bolso. Su estructura de plástico permite el retroceso de la mina y evita que se rompa.

Si el cansancio se refleja en tu rostro, es mejor que no traces ninguna raya en el párpado inferior. Los delineadores líquidos o ‘eyeliners’ perfilan con contundencia y acentúan la fuerza de la mirada. Por tratarse de una fórmula semilíquida, se presentan en pequeños ‘envases tintero’ con aplicador incorporado. Se secan rápidamente y su trazo queda indeleble más tiempo que el de un delineador de mina.

En colores oscuros, a ras de las pestañas, el ‘eyeliner’ hace el ojo más grande. En blanco o color pastel ilumina los ojos. Aplícalo antes de la máscara, pero, si no tienes buen pulso, utiliza mejor un lápiz de ojos. El khl o kajal es un lápiz de origen árabe que proporciona un halo de misterio a la mirada Su mina blanda permite, por lo menos, dos maneras distintas de aplicación. La primera es situar la punta del lápiz en el ángulo interior del ojo y trazar una línea hacia fuera. La segunda es aplicar el producto por el contorno de los ojos a ras de las pestañas y, después, difuminarlo ligeramente con la punta de un dedo en el párpado superior. Esta forma resalta los ojos hundidos.