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lavado de pelo perfectoCada pelo requiere unos cuidados específicos, el primero y más básico, el lavado, que debe realizarse de acuerdo con sus características. Te ayudamos a encontrar el lavado que tu cabello se merece.

Champú. La dosis justa

Antes de mojar el pelo, hay que cepillarlo, ¡pero con cuidado! para eliminar los restos de geles, gominas o similares. Nada de pasar el cepillo como Atila pateando las estepas.

  • EL PELO tiene que estar totalmente empapado con agua tibia para disolver la grasa, antes de aplicar una nuez de champú. El agua no debe estar muy caliente para no secar el cuero cabelludo. Se acaba con agua fría para cerrar la cutícula y dar brillo.
  • EL CHAMPÚ se aplica primero en la palma de la mano, no directamente en la cabeza. Allí se humedece y se emulsiona. Se extiende con las yemas de los dedos, sin olvidar los laterales y la nuca. No hace falta enjabonar dos veces.
  • NO DEBE apilarse el cabello encima de la cabeza, sino dejar que caiga. Y no hay que frotar vigorosamente, ni hacer círculos que enmarañan el pelo, sino gestos suaves.

Bálsamo. En las puntas

No todo el mundo necesita la ayuda de un acondicionador para desenredar y dar brillo, pero cuando más largo y seco es el cabello, más imprescindible se hace.

  • NO HACE FALTA extender el producto por toda la melena, menos aún en las raíces. Generalmente, basta con hacerlo en medios y puntas, o incluso en estas últimas.
  • EL ACONDICIONADOR actúa cubriendo la cutícula del cabello y cerrándola. No es tan importante dejarlo actuar más tiempo del indicado como repartirlo por todo el pelo, sin olvidarse de uno solo. En pelos muy voluminosos, puede dejarse sin aclarar del todo, porque da peso, aunque restará brillo.
  • A VECES, el cabello está tan poroso que ‘chupa’ la crema y cuesta desenredarlo. En ese caso, conviene añadir un poco más de agua, emulsionar, añadir más acondicionador y peinar.

Mascarillas. Para reparar

La contaminación, los tintes, las mechas, el secador, los geles. El cabello suele tener más enemigos que amigos, pero, entre estos últimos, se cuentan sin duda las mascarillas, más necesarias cuanto más castigado esté el pelo.

  • A DIFERENCIA de los acondicionadores, que recubren el pelo por fuera, las mascarillas actúan en el interior. Y mejor cuanto más tiempo se dejan sobre el pelo y si se aplica calor sobre ellas para abrir la cutícula y conseguir que el producto penetre más. Otra forma de conseguirlo es envolver el cabello en papel de aluminio, film de cocina, un gorro de ducha o una toalla caliente. Para las amantes del gimnasio, un consejo: es fabuloso darse una sauna o un baño turco con el pelo bien empapado en mascarilla.
  • SI SON ACEITOSAS, se dan dos horas antes del lavado. Conviene aplicarlas mechón a mechón, con un masaje.

Cómo elegir el producto adecuado

Este es un sencillo un análisis del cuero cabelludo para conocer el champú que necesitamos. Colócate ante el espejo y observa su coloración y brillo.

  • BLANCO. Y con brillo: un champú para pelo normal.
  • ROJIZO. Presencia de irritaciones o infecciones: uno calmante.
  • AMARILLENTO. Y muy brillante, hay exceso de grasa: purificante.
  • GRISÁCEO Y MATE. Significa poca irrigación. Conviene elegir un champú con mentol.
  • ESCAMAS. Causa de una irritación, en cuyo caso hace falta un champú calmante, o caspa. El mejor tratamiento es un champú anticaspa, que debe usarse con regularidad.