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piel juventud anti-edadEs imposible parar el reloj biológico, pero las innovadoras fórmulas de los nuevos cosméticos anti-edad hacen que una mujer, llegados los 40, no sólo se sienta joven si no que también lo parezca.

A partir de los 25 años se considera que la piel empieza a envejecer. Ya no está tan flexible ni luminosa y empiezan a ser visibles las primeras y finas arrugas. A partir de los 40 años y durante la menopausia se produce una bajada de estrógenos que acarrea un funcionamiento más lento de las células cutáneas. Eso se manifiesta en una pérdida de vitalidad de la piel, que pierde densidad, y se hacen visibles los signos más comunes del envejecimiento: deshidratación, arrugas y manchas.

Durante el día, la piel está expuesta a múltiples agresiones, la más importante la de los rayos solares. Pero durante la noche se produce su regeneración, es decir, el proceso por el que se renueva desde la capa basal (la más profunda) a la córnea (la superficial) se hace más lenta y menos eficaz. Es el momento de incentivar con activos reparadores ese proceso de renovación porque mientras dormimos, las células trabajan.

Atención al contorno de ojos y labios

La piel de alrededor de los ojos es entre tres y cinco veces más fina que en cualquier otra parte del cuerpo y, además, produce menos aceites naturales, por lo que es más seca y se arruga antes. Los gestos, las sonrisas y los parpadeos continuos (hasta 10.000 a lo largo del día) ocasionan un continuo movimiento de los músculos de este área que provoca marcas en la piel. Son como pequeñas estrías faciales.

Además, esa zona está fuertemente vascularizada por una densa red de capilares situada muy cerca de la epidermis, que a la menor irritación se altera y deja que la sangre se estanque. Ello provoca el color violáceo-negruzco tan característico de las ojeras. Mantener la piel siempre bien hidratada es una buena inversión para que esté elástica y resista mejor el paso del tiempo.

El contorno de los labios se arruga más en las fumadoras por el continuo gesto que hacen al aspirar el humo. Aunque la piel en esta zona es más gruesa que alrededor de los ojos, en todas las mujeres, fumadoras o no, está sometida al continuo movimiento de los músculos más cercanos. También, la piel de los labios, una semimucosa muy fina que carece de queratina y de glándulas sebáceas, está constantemente expuesta a la deshidratación. Por eso, con la edad, los labios se van desdibujando.

Los sueros, verdaderos agentes antiedad

La piel tiene mecanismos de defensa propios para no envejecer. Detecta y neutraliza los agentes dañinos y repone las proteínas y sustancias que necesita para mantenerse en buen estado. Pero su energía a veces se termina y, al perder su capacidad de defensa, se daña con mayor facilidad, lo que se traduce en un envejecimiento más rápido.

Los sueros reparan la piel al estimular los procesos de renovación naturales y reforzar su sistema inmunológico mediante activos concentrados muy eficaces. Normalmente se aplican dos veces al día con el cutis bien limpio antes de la crema hidratante, durante el día, y de la de tratamiento, por la noche. Se debe aplicar también en el cuello, pero utiliza uno especial para el contorno de ojos.

La importancia de la luminosidad

Tener buena o mala cara no tiene que ver con las arrugas, sino con la falta de luz que refleja la epidermis. Aunque con la edad, el tono de la piel se va haciendo más amarillento y apagado, también el estrés juega un papel fundamental al producir una vasoconstricción que reduce la circulación de la sangre en la superficie de la piel.

También la polución y el humo del tabaco (el monóxido de carbono disminuye el oxígeno y el color de la sangre es menos rojo) causan la piel apagada. Si la superficie de la piel es lisa y homogénea –es decir, el relieve cutáneo es bueno, no existen pequeñas descamaciones por la sequedad de la piel o grasa por una excesiva secreción de las glándulas sebáceas– la luz se refleja de forma óptima en una sola dirección, pero si existen imperfecciones la luz se difunde en todas las direcciones y pierde intensidad.