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trastornos psicológicos mentalesEs difícil asimilar la prisa, la competitividad y la exigencia en el trabajo y en las relaciones. De hecho, cada vez son más las personas que no lo logran, y su mente sufre las consecuencias a través de trastornos psicológicos.

Millones de personas se enfrentan a situaciones que no siempre su mente puede afrontar. Por eso no es de extrañar que los problemas psíquicos entre la población de las sociedades desarrolladas estén aumentando de manera alarmante.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) cree que los trastornos mentales serán la primera causa de enfermedad dentro de dos décadas y que una de cada dos personas sufrirá, a lo largo de su vida, algún tipo de psicopatología.

A cada etapa, un tipo de problema

Principales trastornos psicológicos en la infancia

El estrés se ha convertido en compañero habitual de nuestros hijos. El departamento de Neuropsiquiatría del Hospital La Fe de Valencia estima que el 30% de las consultas en neurología se debe a dolores de cabeza en niños; el 20% de ellas tiene su causa en el estrés. Estos trastornos suelen generarse en un entorno que viene determinado, sobre todo, por la separación de los padres, el maltrato, el abandono o el fracaso escolar.

Durante la adolescencia

Las causas que provocan trastornos en la pubertad suelen coincidir con las de la infancia. Pero en este periodo de la vida entra en escena un nuevo elemento: la imagen.

Los problemas motivados por la apariencia física son muy característicos en esta edad, en donde la máxima preocupación es cómo nos ven los demás. Así, la mitad de los adolescentes con acné padece ansiedad, y el 45% sufre depresiones.

En esta etapa, cualquier defecto físico constituye una barrera infranqueable para acercarse al otro sexo. La consecuencia más alarmante de todo esto son los trastornos de la alimentación (anorexia y bulimia).

Principales transtornos psicológicos en la madurez

Asumir que el cuerpo y la mente se deterioran en un mundo donde impera la belleza es complicado. Para las mujeres el proceso es aún más doloroso y suele comenzar en la menopausia.

Los desequilibrios hormonales causan reacciones (fatiga, irritabilidad, insomnio) que, a menudo, son mal recibidas por los allegados. Pero lo peor es la sensación de vacío y de miedo a sentir que la vida comienza a acabarse.

Este proceso es bastante similar en los hombres. Y es que los años provocan la segregación de esa supuesta elite social que conforman los jóvenes, la imagen y la utilidad laboral.

Así, cuando se llega a la vejez, al declive físico, hay que sumar la disminución del respaldo sociofamiliar y la pérdida de estatus económico.

Esto explic que el 40% de los suicidios en nuestro país esté perpetrado por personas mayores de 60 años que padecen una depresión no tratada.

De qué manera nos afecta el entorno

Desde hace décadas la psicología y la psiquiatría debaten el origen de los trastornos mentales; es una vieja disputa entre la herencia biológica y las condiciones de vida.

Ahora parece haberse logrado el consenso: el entorno provoca los principales trastornos psicológicos y agudiza los que heredamos. Éstos son los ámbitos nuestra vida donde más trastornos se generan:

Cómo nos afecta el entorno: el hogar

El modelo familiar ha cambiado de manera radical en los últimos 25 años, algo, a veces, difícil de asimilar.

Ahora, por ejemplo, alrededor del 50% de las mujeres españolas trabaja fuera del hogar. Esto provoca, con frecuencia, conflictos en las relaciones de poder y en el reparto de las tareas de la casa.

El varón puede afrontar mal que se rompa la tradicional jerarquía familiar, mientras que la mujer se ve sobrecargada porque le cuesta delegar los trabajos domésticos. A esto se suma la obligación de que los dos sean buenos padres y excelentes trabajadores.

Según el Instituto Nacional de Estadística, las separaciones matrimoniales aumentaron un 51% y los divorcios, un 47%.

Eso suele dar lugar a conflictos entre los cónyuges y trastornos en los hijos, en especial cuando los padres se separan y forman nuevas familias.

Así nos afecta el trabajo

La mayoría de las psicopatologías que provoca el ambiente laboral tiene que ver con el agotamiento, la monotonía, la sobreexigencia de los jefes o del propio trabajador.

En ocasiones, también con una negligente organización del trabajo, que afecta a los horarios y a las tareas. Esto explica que el 20% de las bajas laborales tenga carácter psicológico.

Además, es en este ámbito donde se da un mayor número de nuevos trastornos, como el acoso moral o el ‘síndrome del quemado’.

Así nos afectan las grandes urbes

El lugar donde vivimos determina en gran medida nuestro estado mental. Las ciudades muy pobladas y caóticas pueden causarnos graves agresiones, entre los principales trastornos psicológicos que provocan están:

  • La modificación de las relaciones interpersonales, debido a la densidad de población. Se hacen más distantes, porque se percibe en el vecino un posible origen de molestias y no de ayuda. 
  • La rapidez que impera nos llevan de un sitio para otro, aunque muchas veces no sepamos hacia dónde vamos. 
  • La sobrecarga de estímulos perjudiciales, como el ruido, el tráfico o la contaminación, a la que estamos sometidos. 
  • La pérdida creciente del estado natural del ser humano; no hay tiempo para el ocio y existe la obligación, por ejemplo, de estar pegados al ordenador durante horas.

A qué nuevos trastornos psicológicos tendremos que hacer frente

Desde hace tiempo, los especialistas han dado la voz de alarma por el aumento de las dos principales enfermedades que amenazan nuestro equilibrio psicológico, la ansiedad y la depresión, pero están surgiendo nuevas patologías.

Ansiedad y depresión

Estas dos dolencias están motivadas por factores biológicos, pero también, y cada vez en mayor medida, por circunstancias ambientales.

Ansiedad. Es muy frecuente, y los síntomas suelen consistir en un estado de miedo, falta de la respiración, alteraciones cardiacas y malestar general. La padecen entre el 4% y el 8% de la población.

Depresión. Se caracteriza por la tristeza, el insomnio, la falta de apetito y la indolencia para realizar cualquier tarea. Según la Organización Mundial de la Salud, este año será la segunda causa de invalidez laboral.

Nuevos términos, nuevas patologías

La sociedad que hemos creado ha dado lugar a nuevas psicopatologías, que ya son un peligro definido por la medicina y la psicología.

Éstas son las de mayor incidencia y gravedad:

Síndrome ‘burn out’. Con este término inglés se designa al desgaste profesional severo. Suele darse entre personas que se implican mucho en el trabajo y tienen altos niveles de autoexigencia.

De pronto se sienten desmotivados, padecen insomnio, aumento de la presión arterial, problemas gastrointestinales, cefaleas crónicas y, en muchos casos, depresión.

Adicción al trabajo. Aunque predomina entre hombres de mediana edad, el perfil del adicto encaja con cualquier trabajador.

Está provocada por la necesidad de éxito y de realización social, y suele ir acompañada por otras patologías más o menos dañinas: autoestima baja o demasiado alta, incapacidad para relajarse y problemas familiares.

‘Mobbing’. Se refiere al acoso moral en el trabajo, algo que sufre el 12% de los trabajadores españoles. El punto de partida es el rechazo de los compañeros o de los jefes, motivado, en unos casos, por animadversiones personales y, en otros, por intereses empresariales.

La persona que lo padece sufre críticas constantes, aislamiento del resto de los trabajadores, asignación de tareas imposibles o por debajo de su cualificación y, con frecuencia, vejación por parte de sus compañeros.

Las consecuencias son: irritabilidad, fatiga crónica, cambios en la personalidad, dolores crónicos, ansiedad, depresión e, incluso, ideas suicidas.

‘Síndrome del ama de casa’. El trabajo doméstico implica soledad, monotonía y escasa valoración social. Cuando ese papel es asumido por obligación social o por necesidad familiar, suele desembocar en un cuadro depresivo provocado, sobre todo, por la baja autoestima, la frustración y la sensación de aislamiento.

Soledad. Los solitarios tienen pocas amistades y sus relaciones suelen ser insatisfactorias. Se sienten aislados y se quejan de que nadie les entiende.

Esto tiene varias consecuencias: inactividad, pérdida de energía y de placer en actividades que a la mayoría les resultan agradables y depresión.

Los peligros que acechan a los niños

No existen dos sociedades, una para adultos y otra para niños. Si lo que hemos construido a nuestro alrededor nos afecta porque genera conflictos de difícil solución, no podemos esperar que los más pequeños queden excluidos de lo que perturba a sus padres.

Por lo tanto, no debe ser una sorpresa que los trastornos psicológicos infantiles hayan aumentado un 3% en el último año. Por ejemplo, la depresión afecta ya a uno de cada 55 niños en España.

Pero existen otros trastornos mentales más habituales que se estima que padece el 10% de la población infantil de entre 6 y 11 años:

Ansiedad escolar

El ambiente familiar es decisivo para la resolución de éste problema psicológico. No hay que olvidar que los padres son los que trasmiten a los hijos una sobrecarga de exigencia y competitividad que no pueden afrontar.

Esa sobreexigencia les afecta desde que son bebés, por ejemplo en el control de esfínteres, ya que algunos padres obligan a sus hijos a que consigan controlarse antes que otros compañeros de clase.

Con el tiempo, el afán paterno porque el niño destaque se convierte en un bombardeo de actividades extraescolares (inglés, informática, judo, música…).

No les queda tiempo para jugar, aunque sea una actividad imprescindible para su desarrollo. El objetivo es hacer muchas cosas útiles y todas bien. Pero eso no es posible, y termina generando en el pequeño una gran ansiedad al no poder hacer todo o no poder hacerlo bien.

Esto provoca una falta de motivación y una pérdida de satisfacción por las actividades. Esta ansiedad provoca fracaso escolar, y éste más ansiedad y más fracaso escolar.

Es un cuadro que lleva asociados problemas psicosomáticos, como cefaleas y perturbaciones del sueño; en los casos más graves puede dar lugar a una depresión.

Problemas de conducta

Son los más habituales. El comportamiento inadecuado y la falta de disciplina surge con fuerza cuando se producen cambios en la familia, donde, en muchos casos, se sustituye la estructura jerárquica intolerante por una falta grave de atención y formación paterna.

Sin duda, la responsabilidad es de los padres, porque no saben educarles de otra manera o porque no ponen la necesaria atención en los hijos y delegan toda su formación en el colegio.