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aromas amorAunque se considera a la vista y al tacto como los sentidos que dominan nuestro deseo, el olfato tiene un papel muy relevante en los impulsos sensuales, los aromas del amor. El acto de perfumarse tiene un destino muy erótico.

Los aromas del amor

¿Quien no se ha embriagado alguna vez con el aroma de una prenda que conserva el olor del ser amado? ¿A qué apela la publicidad sobre perfumes sino a nuestro deseo de resultar más atractivos con la promesa de que determinada fragancia nos hará irresistibles para el otro sexo?.

El olor es signo clave en el lenguaje erótico. Diversos estudios constatan que estimula sexualmente, sobre todo los olores genitales y en especial para los varones.

Curiosa excitación

Según las encuestas, el sentido del olfato tan sólo excita a un 3% de la población española; en un 2% a ellos y en un 4% a ellas, dotadas de un olfato más fino, sobre todo durante los días de la menstruación.

El olor corporal, rasgo distintivo que nos permite reconocer a nuestros semejantes, tiene el poder de provocar emociones, y reaccionamos ante él con atracción o rechazo, ya que la impresión olfativa puede decidir si acercarnos o no a alguien en aras de la fragancia que desprende. La percepción del olor y las reacciones que despierta pueden ser consciente o inconsciente.

Memoria olfativa

Los cinco sentidos nos permiten conectar eróticamente con la pareja y el olor en grado sumo. Con el íntimo contacto que supone toda relación sexual, los efluvios del otro, ya sean corporales o artificiales, se quedan grabados a fuego en la memoria olfativa.

A partir de entonces, los amantes mantienen una intensa relación olfativa… Adoran el aroma del amado y les erotiza. Incluso se produce un acoplamiento de fragancias que convierte el olor del otro en el propio.

Potenciar el poder sensual

Se puede potenciar el poder sensual de los aromas del amor introduciendo en la relación aceites para masajes o fragancias ambientadoras de jazmín, almizcle, hisopo, pachuli, sándalo, pino, rosa…

Aunque pendiente de demostración científica, se cree que los olores pueden influir en los procesos hormonales. Es el caso de la copulina, secreción vaginal que incrementa los niveles de testosterona del hombre que la huele en un 150%.

Las hormonas del placer

Tampoco hay que pasar por alto el papel de las feromonas, sustancias que regulan el comportamiento sexual de los animales.

Dos de ellas están presentes en el sudor humano, sobre todo en el masculino.

Son la androstonona y el androstenol. Este último es muy similar en su estructura química al almizcle, una fragancia que goza de larga tradición como ingrediente erótico del perfume. Además, se encuentra en el apio, reputado vegetal estimulante, y en la trufa, considerada afrodisíaca.

Científicos británicos realizaron un experimento para demostrar su poder de atracción. Para ello, impregnaron algunas sillas con androstenol y luego invitaron a entrar a varias mujeres, que de forma instintiva mostraban preferencia por sentarse en ellas.