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la vida y el amorEl amor nos descoloca y nuestra vida da un vuelco: no podemos olvidar a esa persona; nos sentimos vacíos y todo nuestro anhelo es estar a su lado. La vida y el amor nos cambia en lo más profundo.

La mística del amor

Realmente enamorarse es algo que ataca como un rayo y por tanto, resulta extremadamente análogo a la visión mística. A la luz interior que aparece como un estallido y nos desvela aspectos desconocidos de nuestro propio ser.

Cuando estamos enamorado de alguien, lo cierto es que se le ve como un ser divino. Surge con toda la fuerza el anhelo del otro, el deseo de fundirse en él. Se siente, con una intensidad no equiparable a ninguna otra experiencia humana, que el otro es lo que nos falta para estar completos.

Quizá ésta sea la raíz del mito de las almas gemelas, presente en todas las mitologías del planeta. Con distintas variantes, todas coinciden en que, en un principio, el ser humano era completo en sí mismo y luego los dioses lo dividieron en dos, dos sexos opuestos y complementarios, dos almas gemelas separadas que se buscan constantemente el reencuentro a través del tiempo y del espacio.

Los mitos son la expresión poética del inconsciente colectivo. Y así, surgen muchas preguntas sin respuesta: ¿el amor humano es el reflejo del Amor con mayúscula? ¿Es el reencuentro con el otro el medio para recobrar la llave del paraíso perdido? ¿Residirá en eso el meollo del enamoramiento?

¿Por qué tantas veces nos enamoramos de un espejismo? ¿Será porque lo que buscamos es ‘inventarnos’ al otro porque, en el fondo, necesitamos fundirnos en él para encontrarnos?

La pasión hace que dos sean uno. Y esto ya es la puerta que se abre hacia el misterio. Y toda persona amada con pasión se convierte en el centro de un paraíso.

El torrente de emociones que desencadena el enamoramiento forma parte de un enigma; es la ‘terra incognita’, los territorios siempre iguales y siempre desconocidos donde habitan las pasiones del amor.

El amor sigue siendo, hoy igual que siempre, materia oscura para la razón y pura luz para el corazón.

La Química: la vida y el amor

  • Los científicos dicen que todo es una cuestión de química cerebral. Sin entrar en si la bioquímica es la causa o el efecto del amor, se sabe que el ‘subidón’ del enamoramiento se debe al aumento de los niveles de ciertas sustancias que actúan como anfetaminas naturales, entre ellas la llamada ‘molécula del amor’, más conocida como feniletilamina. Al tiempo, y en paralelo, las hormonas masculinas y femeninas se desbordan en el torrente sanguíneo de los dos protagonistas.
  • Pero aunque se hayan estudiado los cambios neuroquímicos y hormonales que se producen en el organismo humano cuando surge el enamoramiento, el romanticismo sigue a salvo: todavía son más los misterios que las certezas y la ‘fórmula de Cupido’ para que el amor se produzca sigue siendo el gran secreto de la naturaleza humana. 
  • Que el amor genera su propia química cerebral es algo que todos intuíamos; quizá por eso solemos hablar de que existe ‘una buena química’ cuando hemos conocido a alguien y de pronto sentimos una inexplicable atracción hacia él. Es el ‘flechazo’, que se manifiesta en cuatro fases bien definidas: la primera impresión; la segunda, la atracción; y luego vienen el enamoramiento y la pasión.
  • Poco más se sabe de esa extraña experiencia de la conducta humana, que vuelve a una persona del revés y que se repite desde la noche de los tiempos sin que todavía se pueda explicar qué es lo que la provoca, cuándo aparece o por qué razón.