Enfermedades

La tos y los jarabes para la tos

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jarabe para la tosLa tos es un síntoma, no una enfermedad. En ocasiones es necesaria, y en otras, dañina. Pero eso sólo lo puede determinar un médico. La automedicación de jarabes antitusivos es un pésimo hábito porque no todos son inocuos.

Cuando la tos aparece, viene un jarabe para la tos y acaba con ella. Suena a eslogan, pero es lo que comúnmente se hace, y es contra ese mal hábito que los médicos han luchado en los últimos años. Como los antibióticos, los jarabes para la tos tienen un uso que es peligrosamente indiscriminado: porque a veces la tos es necesaria y porque algunos antitusivos contienen codeína, una sustancia estimulante derivada del opio.

La tos está definida como un síntoma que se origina cuando fallan los mecanismos de limpieza del pulmón. Es un síntoma, entonces, no una enfermedad. Puede estar asociado a complicaciones leves o graves de salud, pero lo más importante es determinar el origen del problema.

Pero mientras se resuelve la causa, es necesario controlar sus efectos, que en algunas ocasiones pueden contribuir a complicar el cuadro inicial que produce la tos.

En la actualidad se cuenta con múltiples jarabes, especialmente para los niños, para tratar la tos asociada a infecciones respiratorias agudas. La mayor parte de ellos permite un tratamiento eficaz, pero presenta el grave problema de posibles efectos secundarios por uno de sus componentes. Un alto porcentaje de los jarabes para la tos se sustenta en una mezcla de antihistamínico, descongestionante y codeína, un narcótico que puede generar adicción en su forma crónica o una pérdida de sensibilidad en el sistema respiratorio, como efecto agudo.

La tos está considerada como una de las principales causas de consulta médica y la más alta en el ranking de consumo de fármacos. Su intensidad varía de leve a grave, pudiendo incluso producir complicaciones en el aparato circulatorio (hipotensión arterial, ruptura de venas conjuntivales), SNC (síncope, cefalea, convulsiones), gastrointestinal (rotura esplénica, reflujo gastro-esofágico), genitourinario (incontinencia urinaria), músculo-esquelético (fractura costal), etc.

Durante años, la industria farmaceutica investigó la forma de desarrollar un medicamento que eliminara la tos pero que no contuviera codeína. Se consiguió hace poco con un jarabe antitusivo que utiliza una sustancia llamada levodropopizina, cuya acción se realiza sólo en la zona donde se produce la tos. No tiene azúcar y no actúa en el sistema nervioso central. Esto permite que el control de la tos se realice con alta eficacia y seguridad en niños, adultos, fumadores, enfermos crónicos y ancianos, sin efectos sobre la función respiratoria ni en los mecanismos de depuración de las vías respiratorias, y sin riesgo, además, de generar adicción física y/o síquica.

¿Pero qué es la tos?

La tos es una respuesta a la irritación de los nervios conocidos como receptores de la tos, que se hallan en las vías respiratorias superior e inferior. Los receptores de la tos se concentran especialmente dentro de la garganta y los puntos de ramificación más importantes de las vías respiratorias. También se encuentran en los senos, canales auditivos, tambores del oído, esófago, abdomen y revestimientos del corazón y pulmones.

La tos es como el “guardián” de los pulmones, porque los protege contra intrusos peligrosos y enemigos internos. Por consiguiente, sirve para proteger nuestras vías respiratorias manteniéndolas despejadas para que podamos respirar. Tiene efectos buenos y malos: si bien una tos ayuda a limpiar las vías respiratorias de mucosidades, materias extrañas o sustancias nocivas, también puede propagar infecciones y ser, por supuesto, muy incómoda.

En la mayoría de las personas, la tos comienza abruptamente y dura poco. En general es causada por infecciones virales de las vías respiratorias superiores, y se resuelve por sí sola entre 7 y 14 días. Cualquier tos que dure más de tres o cuatro semanas se considera crónica y debe ser evaluada por un médico.

La causa más común de la tos que dura una o dos semanas es el resfríado común. Las causas más comunes de tos crónica son: goteo posnatal, asma y sinusitis, todo lo cual puede ser desencadenado por las alergias. Otros motivos son reflujo gastroesofágico, reacciones a fármacos, infecciones e irritantes ambientales.

Puesto que la tos es un síntoma y no una enfermedad, la terapia satisfactoria depende de la terapia específica del trastorno subyacente. Por ejemplo, la tos debida al asma debe ser tratada con medicamentos antiasma. La tos por sinusitis debe tratarse con antibióticos, y la producida por rinitis alérgica, con antihistamínicos o aerosoles nasales de esteroides.

La mayoría de los preparados para la tos que se venden sin receta son combinaciones de supresores de la tos, expectorantes, descongestionantes y antihistamínicos. Las mezclas diferentes tratan síntomas distintos, así que lea detenidamente las etiquetas. Si la tos persiste por más de dos semanas, consulte a su médico.