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beneficios lecheAdemás de fortalecer los huesos, los lácteos nos protegen de muchas maneras, algunas de ellas, sorprendentes. Los lácteos proporcionan muchos beneficios a la salud. La últimas investigaciones afirman que las mujeres que tomaron mucha leche o lácteos en la niñez y adolescencia tienen menor riesgo de fracturas. Afirman, además que una dieta rica en lácteos descremados ayuda a controlar la hipertensión.

Además, una alimentación abundante en lácteos previene el síndrome premenstrual. A igualdad de calorías, las dietas ricas en lácteos consiguen mayor reducción de peso.

¿Qué dicen las últimas investigaciones?

Gota a gota, la ciencia desgrana los beneficios de los lácteos. Ahora, expertos de la Escuela de Medicina de Harvard (EE.UU.) han publicado un estudio de 10 años de duración que revela algo nuevo y de interés: las personas con exceso de peso que incluyen muchos lácteos en su dieta tienen menor riesgo de desarrollar ‘síndrome de resistencia a la insulina’, una situación previa a la diabetes, más común en obesos, que aumenta el riesgo de infartos de miocardio y cerebrales. No es alarmismo. Este síndrome conlleva: intolerancia a la glucosa, hipertensión, altos niveles de colesterol ‘malo’ (LDL) y bajos de colesterol ‘bueno’ (HDL), y altos niveles de triglicéridos.

Lo malo es que la incidencia de este síndrome aumenta cada año en Occidente. Como se esperaba, los jóvenes que toman menos leche y más refrescos son los que tienen la peor dieta, con menos frutas, cereales integrales y verduras. Los padres tienen una responsabilidad en esto.

¿Cuáles son los beneficios de la leche?

La leche contiene azúcares complejos, de asimilación lenta, es decir, que no produce los ‘picos’ de glucosa, seguidos de caídas en picado, asociados a los azúcares de absorción rápida (en refrescos azucarados y dulces). Contiene además proteínas valiosas. Eso supone que, a igualdad de calorías, ‘sacia’ más que los refrescos. De hecho, quienes prefieren la leche tienen menos probabilidades de experimentar ‘ataques de hambre’.

Contiene también calcio y fósforo, esenciales para mantener los huesos fuertes. El calcio interviene en las funciones inmunitaria y nerviosa, las contracciones musculares, la coagulación, el control de la tensión arterial.

¿Y cuál es su principal inconveniente?

Lo peor de la leche: la grasa saturada. Por suerte, hoy disponemos de una enorme variedad de lácteos descremados que incluyen lo ‘bueno’ de la leche sin lo ‘malo’.

¿Y si no toleras los lácteos?

Un problema muy comentado y que se agrava con la edad es la intolerancia a la lactosa (azúcar de la leche), por déficit de lactasa, enzima necesaria para digerirla. Los síntomas incluyen dolores abdominales, gases, diarreas…

No es un problema menor. Entre el 15% y el 50% de los blancos (la incidencia es menor entre los de origen escandinavo y mayor entre los de origen mediterráneo) y más del 80% de los negros y asiáticos padecen este problema.

Hoy existen suplementos de lactasa, que reducen el contenido de lactosa de la leche, y comprimidos de lactosa que ayudan a digerir la lactosa. Por su parte, la leche sin lactosa contiene todos los demás ingredientes de la leche y se mantiene fresca el mismo tiempo que la normal.