Salud

La homeopatía infantil, una solución natural y menos invasiva

homeopatia infantilLa homeopatía no asusta a los niños y su farmacología es natural y carente de efectos secundarios. Para la pediatría homeopática, los síntomas físicos no son lo único importante. El ambiente social y sicológico-familiar puede ser la causa de la enfermedad. Todo influye en la salud del niño.

La homeopatía infantil es menos invasiva y más natural. La medicina homeopática nació hace dos siglos y cada vez gana mayor validez científica. Hoy, laboratorios y universidades estudian sus resultados. La mirada integral con que observa al paciente es el enfoque que la caracteriza. Según la homeopatía, las causas de la enfermedad se encuentran a nivel sicológico, social y familiar. Resultan igual de importantes los síntomas físicos y sicológicos. En el caso de la pediatría, cada niño presenta distintas causas frente a una misma enfermedad. Por ejemplo, un resfrío puede producirse por mala alimentación o por estrés emocional. Todo influye en el cuerpo. Por ello, se recomienda asistir al niño desde los primeros días de vida, incluso acompañar a la madre durante el embarazo. La farmacología homeopática permite tratar molestias sin producir daños en el feto.

Para el niño es muy beneficioso que la madre no sienta molestias de resfriados, náuseas o preocupaciones anímicas mientras lo espera, ya que ella es el nido, el calor, la alimentación, todo para ese niño que se está formando.

Para los niños, la homeopatía resulta menos invasiva y más sana, ya que las microdosis de los remedios se elaboran con sustancias naturales derivadas de plantas, animales y minerales que estimulan la defensa del cuerpo y sus sistemas curativos. Pero, al igual que la medicina tradicional, incluye tabletas, gotas, inyectables y supositorios.

El fin de la homeopatía es actuar en la fase donde los procesos patológicos aún no producen daño físico. Es decir, cuando la enfermedad todavía está en su parte funcional. Pero si ya se produjo algún daño orgánico, que pone en peligro la vida de enfermo, se debe recurrir a los antibióticos, cirugía, entre otros tratamientos.

No hay que olvidar que la medicina es una sola y tiene que estar al servicio del paciente con plena objetividad y sin fanatismos. Este punto pone en relevancia el hecho de que la medicina debiera ser ejercida por gente responsable y preparada para ello. En condiciones clínicas donde hay déficit de algún elemento propio del cuerpo, éste tiene que prescribirse, ya que la homeopatía no lo puede crear de la nada, como es el caso del paciente diábetico que necesita insulina.

Durante los primeros siete años de vida, los niños viven procesos de maduración en su cuerpo.

En esta fase muchas enfermedades son verdaderos procesos de transformación y maduración del cuerpo. El medio homeopata actúa en el sentido de favorecer estos cambios y no suprimirlos, como ocurre muchas veces con la alopatía.

En relación a las vacunas a los bebés, este es un tema muy conflictivo hoy en día. No todas las vacunas son iguales y tampoco las enfermedades que previenen tienen la misma trascendencia para la persona.

Si bien en la medicina oficial las presenta dogmáticamente como obligatorias, entre los médicos que ejercen medicinas alternativas, las opiniones pueden distar según el marco de referencia teórica que cada uno tenga. En general, hay consenso en utilizar la vacunación antipoliomielitis, pero con el resto de las vacunas hay mucho que discutir.

La homeopatía infantil cura rápidamente enfermedades comunes en los niños, como resfriados y gripes. Su objetivo es solucionar problemas de salud sin crear otros. Pero también es factible combinarla con la medicina alópata. Estudios indican que más del 50 por ciento de la población la emplea, incluso como tratamiento complementario de enfermedades crónicas.

Un niño que vive situaciones de mucha angustia familiar puede llegar a ser un rinítico crónico vasomotor (no alérgico) o presentar asma y urticarias. Cada persona desarrolla enfermedades de acuerdo al órgano más débil que posee en su cuerpo. A menudo, la angustia provoca enfermedades respiratorias. En tanto, las cefaleas provocadas por el estrés, agotamiento e insomnio pueden tener su causa en el estricto sistema educacional al que se está sometiendo a los niños. La alta exigencia de los padres y del sistema les ha comenzado a exigir el cuerpo al límite.