Enfermedades

La enfermedad de Crohn. Causas, síntomas y tratamientos

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enfermedad de CrohnLa enfermedad de Crohn es uno de los trastornos inflamatorios del intestino que ha aumentado más drásticamente en los últimos años. El carácter inespecífico de los síntomas, diarrea, fiebre, calambres abdominales, hace que su diagnóstico resulte complejo. Nuevos medicamentos y cirugías prometen mejorar la calidad de vida de quienes lo padecen.

Este trastorno se caracteriza por la existencia de áreas del tubo digestivo que presentan una inflamación de la pared intestinal completa. De carácter crónico, el problema puede afectar a cualquier zona del aparato digestivo, aunque lo más habitual es el compromiso del segmento final del intestino delgado, que se llama íleon.

Es menos frecuente que afecte al colon y la región perianal, pero, de acuerdo a estudios realizados por el Methodist Health Care de Houston, se han registrado casos de daño en el esófago, el estómago, el duodeno y la boca.

Respecto de sus causas de la enfermedad de Crohn, todavía no existe una explicación certera. Sin embargo, este mismo centro de investigación estadounidense ha sugerido la teoría de que algún agente, que podría ser un virus o una bacteria, atacaría el sistema inmonológico del organismo, desencadenando la inflamación de la pared intestinal.

La enfermedad de Crohn llegó con el último siglo, pues fue descrita en la literatura médica por primera vez en el año 1932, por el doctor Burill Crohn; de ahí su nombre. Pero antes del siglo XX ya se conocían casos aislados. Lo que sí han observado los científicos en diversas partes del mundo es un aumento en el número de casos diagnosticados, cuyas razones precisas aún no ha podido ser establecidas.

Los síntomas de la enfermedad de Crohn

Son variados, por lo que el diagnóstico de esta enfermedad no siempre es fácil. Entre ellos, los más frecuentes son: dolor abdominal, diarrea y fiebre. Las náuseas y vómitos también pueden estar presentes.

El problema es que todos estos síntomas son inespecíficos, es decir, son comunes a otros malestares, por lo que hay que poner atención en aquella sintomatología extradigestiva que caracteriza a los pacientes: molestias auriculares, cutáneas u oculares.

¿Es cierto que la enfermedad de Crohn está asociada al estrés?

Una respuesta categórica a esta pregunta aún no ha sido claramente establecida. Sin embargo, la experiencia clínica señala que los factores externos adversos, como el estrés, influencian prácticamente todas las enfermedades del ser humano, ya que el organismo es un todo, y si existe algo que no está bien a nivel de siquis, todo lo demás se resiente. Este hecho pareciera ser más evidente en la enfermedad de Crohn, pues se ha demostrado que el estrés puede repercutir en una inflamación intestinal, a través de un efecto en la regulación neural e inmunológica del intestino.

A nivel mundial se diagnostican de entre uno a diez nuevos casos por cien mil habitantes. Algunas regiones del planeta exhiben una mayor frecuencia que otras, por lo que la variable genética también pudiera estar involucrada. No siendo una enfermedad común, tampoco podría decirse que es rara en nuestro país. No obstante, todavía no se manejan cifras específicas respecto de su incidencia y prevalencia.

¿Afecta más a mujeres que a hombres?

Sí. En general, en la mayor parte del mundo, por cada paciente hombre hay 1,5 pacientes mujeres.

Tratamiento de la enfermedad de Crohn

Exámenes de sangre y endoscopías figuran entre los procedimientos para detectar la enfermedad, aunque también resulta clave la historia clínica del paciente, pues se piensa que podría tratarse de un trastorno hereditario: alrededor de un 20% de las personas que lo padecen tienen algún pariente que presenta un tipo de enfermedad inflamatoria intestinal.

En cuanto al tratamiento tradicional y las novedades terapéuticas, por lo complejo de la enfermedad, el manejo es individual y multidisciplinario, e involucra a gastroenterólogos, cirujanos, nutriólogos y siquiatras. Entre las medidas básicas están una alimentación y un apoyo sicológico adecuados.

El tratamiento farmacológico está dirigido a disminuir y suprimir la inflamación del intestino y las complicaciones asociadas. Los medicamentos que se han usado clásicamente son los denominados 5-aminosalicílicos, los corticoides, antibióticos e inmunomoduladores. Pero su efectividad y los efectos colaterales distan mucho de constituir un tratamiento óptimo, así que la mayoría de los pacientes requieren cirugía para corregir las zonas más comprometidas del tubo digestivo. En el último tiempo han surgido medicamentos más específicos, el más conocido es uno que contiene un anticuerpo que bloquea aquellas moléculas que producen la inflamación (Anticuerpos anti TNF). Este fármaco promisorio tiene indicaciones específicas y su uso debe ser criterioso, pues no es ciento por ciento efectivo y tampoco está exento de efectos adversos.

¿Qué consecuencias tiene el hecho de no tratarse a tiempo esta enfermedad?

El principal problema de la enfermedad de Crohn es su difícil diagnóstico, el cual, habitualmente, se hace después de un tiempo prolongado de síntomas recurrentes. Mientras antes se pesquise, antes se puede iniciar el tratamiento, y así evitar o disminuir las complicaciones que presentan estos pacientes: las obstrucciones intestinales, las fístulas y abscesos abdominales y perianales. En muchos de estos casos se requiere cirugía para corregir esos problemas.

Diversos estudios de especialistas citan los métodos de drenaje y las ostomías entre las cirugías más recurridas últimamente. En el primer caso, la finalidad consiste en barrer los abscesos que obstruyen el intestino; en el segundo se trata de extirpar parte de los intestinos y crear una nueva abertura, «estoma», para eliminar las heces del cuerpo.

¿El paciente queda con alguna secuela o un régimen alimenticio especial?

Una vez diagnosticada la enfermedad, el paciente debería quedar en control periódico y con los medicamentos mencionados. Esto debe llevarse a cabo por un tiempo prolongado, de varios años, para lograr un adecuado control de los síntomas. El régimen alimenticio es individual, dependiendo de las características del compromiso intestinal de la enfermedad, pero las principales recomendaciones son una dieta nutritiva y evitar comidas con exceso de condimentos.

Respecto de las consecuencias de por vida, está la posibilidad de quedar con muy poco intestino en buen estado, debido al daño que provoca la enfermedad misma, o bien a la necesidad de extirpar quirúrgicamente grandes segmentos intestinales comprometidos, lo que puede desembocar en diarreas y/o desnutrición.