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amor y cienciaQue el amor es ciego ya no es una simple frase del refranero popular, ahora es una expresión científica que ha demostrado un grupo de científicos británicos. Cuando estamos enamorados nuestro cerebro deja de trabajar a tope.

Dicen que el refranero popular tiene muchos dichos de esos que son sabios y ciertos. Y parece ser que en el tema del amor no anda muy desencaminado. La frase: El amor es ciego, acaba de pasar de ser una expresión que engrosaba la tradición popular a una frase de trasfondo científico. Y todo gracias a un descubrimiento de unos científicos británicos, que consiguieron relacionar la ciencia y el amor.

Perder la cabeza

Según los investigadores Semir Zeki y Andreas Bartels, del Departamento de Neurología Cognitiva de la University College London, la ceguera amorosa que nos invade cuando nos enamoramos y que nos hace perder la cabeza responde a una disminución de la actividad en ciertas zonas específicas de nuestro cerebro. Se trata de la primera investigación que analiza la correlación neurológica de una emoción positiva y particular como es el amor. Además, es el primer análisis que se hace teniendo en cuenta las relaciones interpersonales, tan importantes en las conductas diarias.

En declaraciones públicas realizadas por estos investigadores han señalado: La gente dice que el amor es ciego, y en nuestro estudio nosotros mostramos que algunas áreas cognitivas se desactivan en las personas que están enamoradas.

La ciencia y el amor: Las pruebas

Las investigaciones que dichos científicos han llevado a cabo han consistido en experimentos como pruebas de resonancia magnética que ayudaron a medir el flujo de sangre en el cerebro, de este modo se pudo comprobar que el estado de amor romántico se refleja en la mente del ser humano.

El estudio consistió en analizar la actividad cerebral de once mujeres y seis hombres que previamente habían asegurado sentirse verdaderamente enamorados. A todos ellos se les sometió a exploraciones cerebrales mientras observaban fotografías de sus enamorados y se comparaban los resultados con los obtenidos de las exploraciones que se les hicieron también mientras miraban otras fotos de amigos con los que habían mantenido también relaciones.

En estos experimentos se pudo comprobar que mientras las personas observaban las fotos de sus enamorados, sus cerebros dejaban de trabajar al completo. En todos los casos, se produjo una reducción en la actividad de cuatro pequeñas áreas del cerebro asociadas con los procesos intelectuales, con la memoria y la atención.

Los resultados obtenidos en este estudio donde la ciencia y el amor han sido relacionado podrán ser cotejados ahora con los conseguidos en otros experimentos realizados con otros grupos de pacientes y así se podrá arrojar luz sobre enfermedades psicológicas hoy tan extendidas como la depresión. Una de las regiones del cerebro que se desactiva con el amor es la misma que se activa en la depresión. Otra región que reduce su actividad es la relacionada con la sensación de miedo. Existe una relación recíproca entre el estado de euforia del amor y los estados negativos de la mente en términos de actividad cerebral.