Compartir

guerra de pintura juegoEl juego de la guerra de pintura o paintball nació en Estados Unidos a principios de los años 80. La idea surgió de las pistolas cargadas de bolas de pintura que los agentes forestales utilizaban para marcar los árboles y que los ganaderos también utilizaban para marcar a las reses de ganado.

De hecho, se cree que los primeros en jugar al paintball fueron los ganaderos, disparándose entre ellos.

A partir de aquí, este juego se ha ido desarrollando a lo largo del tiempo hasta llegar al juego actual, que tiene las mismas bases que entonces, y se ha ido expandiendo por el mundo. En España llegó en los años 90.

El juego consiste en dos grupos enfrentados que tienen un mismo objetivo: ganar al contrario. Pero en este juego no interviene sólo la fuerza y agilidad físicas. Son igual de importantes la inteligencia, la estrategia y la agilidad mental. Como si fuera una partida de ajedrez, los jugadores deben ser capaces de pensar rápidamente y con determinación para establecer una buena estrategia. Por eso, una de las características básicas del paintball es el trabajo en equipo y, por supuesto, la diversión.

El paintball se juega en un terreno al aire libre, y los jugadores van equipados con unas pistolas marcadoras alimentadas por aire comprimido, y cargadas con bolas de pintura no tóxicas y biodegradables. También llevan unas máscaras protectoras especialmente diseñadas para la práctica de este deporte que protegen la cara, los ojos y las orejas. Una vez se han establecidos los equipos comienza la guerra de pintura, sólo hay que jugar, pasárselo bien y soltar adrenalina, mucha adrenalina. El objetivo: conseguir el máximo numero de puntos para ganar la partida.

Como en cualquier actividad que se realice, el paintball también requiere de unas medidas de seguridad, las cuales son muy estrictas (llevar la máscara protectora durante toda la partida, nunca disparar a la cara del contrincante, nunca se puede disparar a una distancia menor de 10 metros respecto del contrincante, etc). Y eso sí, es imprescindible prestar especial atención a las indicaciones del árbitro del juego, cuyas decisiones son inapelables. Esto convierte el paintball en un deporte totalmente seguro y sin riesgo alguno. Sólo algún que otro moratón por los disparos recibidos.