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insomnio ancianosHay que tener en cuenta que con el envejecimiento se produce una serie de cambios fisiológicos en el patrón del sueño que conducen a un conjunto de alteraciones en la cantidad y en la calidad del mismo, además de un cambio en el denominado reloj biológico de la persona. Así, a partir de los 50-60 años se produce un cambio en el horario del sueño, se adelanta el reloj biológico y la persona comienza a tener sueño a partir de las 8 ó 9 horas de la noche. Además, con el envejecimiento se reduce el numero de horas de sueño a unas 5-6 durante la noche y 1-2 durante el día, predominando un sueño ligero. El trastorno del sueño más relevante entre las personas mayores es el insomnio.

El insomnio en ancianos se presenta cuando se produce una dificultad para conciliar el sueño, o bien un despertar precoz. Esta situación se presenta al menos durante 3 veces a la semana por un mínimo de un mes, lo que va a producir un malestar general interfiriendo en las funciones sociales y ocupaciones de la persona, provocando una preocupación excesiva por el hecho de no poder dormir. La falta de sueño va a repercutir en la calidad de vida del paciente mayor, disminuyendo su salud física y mental. Se produce con frecuencia somnolencia y fatiga durante el día, con el riesgo de tener posibles accidentes de tráfico y domésticos, alteraciones del humor con predomino de irritabilidad, falta de concentración, alteraciones de memoria, disminución de la motivación y un empeoramiento de las relaciones familiares y sociales.

Tipos de insomnio en ancianos

En función de la duración:

  1. El insomnio transitorio: Dura menos de una semana y entre sus causas más frecuentes destacan las situaciones de estrés, como un cambio de domicilio, un simple cambio de habitación, una enfermedad aguda o que el sujeto se encuentre hospitalizado.
  2. El insomnio de corta duración: Dura de 3 a 4 semanas y suele producirse por un trastorno afectivo emocional, como puede ser la pérdida de un ser querido o bien por problemas familiares o sociales.
  3. El insomnio crónico: Dura más de 4 semanas y se puede prolongar hasta meses o años. Entre sus causas podemos encontrar algunas enfermedades crónicas, que pueden producir dolor, dificultad respiratoria, aumento de la frecuencia urinaria, molestias digestivas, prurito, así como trastornos psicológicos como la ansiedad, la depresión o la demencia, dependencia al alcohol u otras sustancias estimulantes como el café, la nicotina, fármacos y otros como cambios del horario del sueño, la falta de actividad física durante el día o un dormitorio en condiciones inadecuadas. 

En función del momento de aparición:

  1. De conciliación o de inicio: Se tarda más de 30 minutos en dormirse; es la forma más frecuente de presentación y se relaciona con estados de ansiedad, cambios de hábitos o del entorno y en las enfermedades crónicas.
  2. De mantenimiento: Consiste en despertares frecuentes en la noche, habitual en enfermedades orgánicas cerebrales y en relación con la edad.
  3. De despertar precoz: Es propio del anciano y de los trastornos afectivos.

Un sueño saludable

Se recomienda una serie de medidas higiénicas encaminadas a corregir los malos hábitos del sueño, que son las siguientes:

  • Mantener horarios regulares siempre, tanto para acostarse como para levantarse.
  • Las siestas durante el día no deben durar más de 30 minutos.
  • Realizar ejercicio físico, como caminar, durante el día, pero nunca antes de acostarse.
  • Reservar el dormitorio sólo para dormir, no ver la televisión, ni leer, ni comer en la cama; la única excepción es la actividad sexual.
  • El dormitorio debe reunir las condiciones adecuadas, con poca luz, sin ruidos, a una temperatura agradable y con ropa de cama confortable.
  • Evitar acostarse justo después de cenar, evitar cenas muy abundantes, no irse a la cama con hambre (tomar un vaso de leche tibia antes de acostarse).
  • Evitar tomar sustancias estimulantes como el alcohol, café, chocolate, bebidas de cola o té a partir de las 5-6 de la tarde.
  • Limitar la ingesta de líquidos antes de acostarse para evitar tener que levantarse muchas veces al baño.
  • No ir a la cama hasta que no se tenga sueño e intentar relajarse antes de acostarse, por ejemplo escuchando música tranquila.
  • Si no se concilia el sueño es mejor levantarse y realizar una actividad relajante.

Si llevando a cabo las recomendaciones de higiene del sueño, el paciente o la familia observan alteraciones del sueño, deben acudir a su médico. Se recurre en estos casos al tratamiento farmacológico.

Sólo el médico de cabecera puede prescribir el uso de fármacos hipnóticos (benzodiacepinas). Los fármacos adecuados deben inducir el sueño de forma rápida y mantener su efecto durante unas 7-8 horas, se deben tomar justo antes de acostarse y se recomienda que no se consuman durante más de un mes.

En pacientes que presentan un deterioro cognitivo, por ejemplo una demencia, no se deben usar las benzodiacepinas, por riesgo de empeoramiento y síndrome confusional; en estos casos se pueden usar otros fármacos como los neurolépticos. En las personas mayores hay que evitar, en la medida de lo posible, el uso de fármacos hipnóticos, por el riesgo de tener más inconvenientes (riesgo de caídas) que beneficios. Hay que evitar siempre la automedicación para tratar el insomnio en la vejez.

En definitiva, en primer lugar, lo más importante es detectar cuándo existe un problema con el sueño y después tomar las medidas adecuadas para intentar corregirlo, siendo la última alternativa el uso de medicamentos para dormir.

Causas más frecuentes de insomnio crónico

Enfermedades psiquiátricas:

  • Depresión
  • Ansiedad
  • Síndrome obsesivo
  • Demencia
  • Anorexia

Enfermedades orgánicas:

  • Respiratorias
  • Genitourinarias
  • Cardíacas
  • Reumatológicas
  • Piel (prurito)
  • Dolor
  • Digestivas
  • Cáncer
  • Endocrinas

Alteraciones primarias:

  • Síndrome de las piernas, inquietas
  • Mioclonías nocturnas
  • Síndrome de la apnea, obstructiva del sueño

Abuso de sustancias:

  • Alcohol
  • Sedantes
  • Estimulantes (cafeína, nicotina, teína…).

Uso crónico de medicamentos:

  • Anticolinérgicos, Antidepresivos, Corticoides
  • Antineoplásicos, Estimulantes del sistema nervioso central
  • Hipnóticos de acción corta, Descongestionantes
  • Estimulantes respiratorios, Antihipertensivos
  • Ranitidina, Hormonas